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La otra cara del abandono: el drama silencioso de los animales en las chacras de Cipolletti

Más de 120 perros y gatos fueron rescatados en lo que va del 2025 en chacras de Cipolletti. Funpabia alerta sobre una crisis silenciosa que crece y necesita apoyo urgente.

En los márgenes rurales de Cipolletti, donde las chacras alguna vez florecieron como polos productivos, hoy se desarrolla una crisis silenciosa: la de los perros y gatos abandonados. En esos terrenos alejados, descuidados y muchas veces deshabitados, los animales quedan librados a su suerte, en condiciones extremas de hambre, enfermedades y soledad. La Fundación Patagónica para el Bienestar Animal (Funpabia) advierte que el problema crece cada año y exige atención urgente.

Soledad Bustamante, referente de Funpabia, explicó a LM Cipolletti que en lo que va del 2025 ya rescataron 120 animales. “Cuando vamos a una chacra, es enorme la cantidad de animalitos que hay. Hace poco tiempo, de un solo lugar, sacamos 17 perros. Son números que nadie ve”, advirtió. El fenómeno se repite en zonas como Puente Madera o el sector de zona rural en Ferri, lindante con Cinco Saltos.

El drama de los animales en chacras de Cipolletti
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Una de las historias más crudas es la de dos cachorras rescatadas embarazadas, Olivia y Miel. Las encontraron junto a su madre, una perra salvaje que volvió a la chacra tras ser castrada. “De los 12 cachorros que nos trajimos, solo sobrevivió uno. La situación era muy precaria. La familia que vivía ahí es muy mayor y no puede hacerse cargo. Y así se acumulan los animales, sin control”, relató Bustamante.

A esto se suma un caso estremecedor: en una chacra, los vecinos descubrieron a cuatro perros flacos, deshidratados y abandonados tras la muerte de su cuidador. “No había agua, nadie sabía que estaban ahí. Los vecinos los alimentaron, los cuidaron, pero ahora deben mudarse. Quedarán otra vez solos. Uno de ellos, herido, apareció en la puerta de una casa pidiendo ayuda. Es desgarrador”, lamentó.

El abandono no es solo consecuencia del descuido. También hay una realidad de pobreza y vulnerabilidad en las personas que habitan esos espacios rurales. “A veces las familias mismas nos llaman pidiendo ayuda. Son gente que ama a sus animales pero no puede más. Nos dicen: hay ratas, hay gatos, no damos abasto. No es para juzgar. Es para ayudar”, señaló la referente.

Desde la fundación explican que los rescates solo son posibles gracias a la colaboración de vecinos que alertan por redes sociales o se comunican directamente. Sin esos llamados, muchas situaciones pasarían desapercibidas. “Los vecinos son nuestros ojos. Nosotros no podemos estar en todos lados. Pero cuando llega un alerta, vamos”, dijeron desde Funpabia.

fundapia rescate chacras

En lo que va de 2025, FUNPABIA rescató más de 120 perros y gatos en situación de abandono en chacras de Cipolletti.

El apoyo de los cipoleños a Funpabia

Hoy, el principal pedido de la organización es el apoyo de la comunidad. “Necesitamos adopciones y también tránsito. Cada animal que se va en adopción, libera un lugar en el refugio. Y en este momento, no tenemos más lugar”, afirmó Bustamante. Estiman que hay entre 30 y 35 perros actualmente bajo cuidado, y los casos nuevos no dejan de llegar.

El refugio, ubicado en la zona rural, fue construido con esfuerzo y con algunas colaboraciones del municipio, como un canil recientemente donado. Pero aún falta. El sueño de la fundación es completar la hilera de cinco caniles más, construir un tercer patio y seguir sumando espacios que permitan rescatar más vidas. Para eso, se necesitan materiales: alambre, chapas, ladrillos, cemento, lo que sea útil.

Queremos volver a tocar la puerta del Municipio, ver si podemos conseguir mano de obra. Lo ideal sería que puedan ayudarnos con gente que sepa construir. Esto no es solo poner un alambre. Queremos que los animales estén seguros y cómodos”, explicó la voluntaria.

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Los animales son rescatados por voluntarios, reciben atención veterinaria, alimento y se disponen para la adopción responsable.

Desde hace 16 años, Funpabia trabaja con un grupo reducido de personas voluntarias. Ellos rescatan, cuidan, alimentan, socializan, esterilizan y gestionan adopciones responsables. “No soltamos a un animal a cualquiera. Hacemos seguimiento. Queremos que salgan del abandono para no volver a vivir lo mismo nunca más”, concluyó Bustamante.

Mientras tanto, los perros siguen apareciendo. En campos vacíos, tras cercos oxidados, o golpeando una puerta con la última fuerza que les queda. Ellos no eligen dónde nacer. Pero alguien tiene que elegir ayudarlos. Funpabia lo hace todos los días, aunque el esfuerzo no alcance, aunque el dolor no se termine. Y por eso, su trabajo necesita visibilización, recursos y manos que se sumen. Para que estas “almitas”, como les dicen con cariño, puedan tener un destino diferente.