De cara a la final por el ascenso a la Primera Nacional, un hincha viajó a Italia y dejó lo casaca albinegra en el altar que Nápoles le dedicó a Diego Armando Maradona.
Semana inolvidable y con ilusión para los hinchas del Albinegro. La ciudad disfrutó de un domingo soleado y con una multitud de hinchas que salieron a las calles a festejar el pase a la final. Un sueño que lleva mucho gestándose: el ascenso a la Primera Nacional.
En este contexto especial, un hincha en el viejo continente llevó una camiseta del Capataz con el deseo de poder acercarla al lugar más representativo que recuerda a Diego Armando Maradona en Nápoles.
Raúl Cifuentes es un hincha de toda la vida y en su voz se percibe la alegría de estar celebrando junto a su hija los 15 años que cumplió en enero, recorriendo Italia y Suiza.
El cipoleño cuenta a LM Cipolletti que su hija es "muy retro": escribe a máquina, dibuja, pinta, redacta historias, estudia violín y piano y practica tiro con arco. Todas actividades individuales. Por eso pidió algo distinto: viajar para conocer más sobre arte.
El viaje se programó para recorrer museos, capillas e iglesias, en sintonía con la pasión de su hija por el arte. El recorrido incluía Italia y, ya en el país, decidieron junta a su hija, sumar Nápoles.
La idea estaba clara desde antes de partir. Llevaba la camiseta de Cipo sin importar los resultados y a eso, se le sumó una efeméride que rodea de mística este momento, ya que su viaje coincide con el centenario del Club Cipolletti y su llegada a instancias decisivas. Así fue el momento en el que la casaca albinegra quedó exhibida en un espacio histórico y de gran valor para los amantes del fútbol:
Desde Via Toledo se entra en los Quartieri Spagnoli por via Emanuele De Deo. La calle asciende hacia el lugar conocido popularmente como "Largo Maradona", aunque el espacio conserva oficialmente el nombre de Largo Emanuele De Deo. Sobre la pared alta de un edificio, aparece el mural que convirtió ese rincón del barrio en uno de los mayores lugares de peregrinación futbolística del mundo. Hasta ese punto llegó Raúl.
En su relato, cuenta que el lugar estaba cerrado y con mucha gente, por lo que la visita no fue como lo había imaginado. Sin embargo, tras pedírselo con insistencia, el encargado aceptó recibir la réplica de una camiseta de Cipolletti usada casi 20 años atrás. "Después se entusiasmó de tanto que le hablé", contó entre risas. El hombre la ubicó junto a otras que ya estaban allí: todas, como los demás obsequios, forman parte de entregas y promesas.
La emoción lo desbordó. Pidió a su hija que no lo filmara ni lo fotografiara en ese momento. La emoción se mezcló con el recuerdo de sus padres y con la alegría que Maradona le dio al pueblo cuando levantó la copa en el ‘86.
Sucede que esa emoción llevaba el recuerdo de sus padres y la alegría que Maradona le dio al pueblo cuando levantó la copa en el '86.
Comparó además el santuario actual con el anterior, un espacio privado, más precario pero, a su gusto, más lleno y más lindo, con grandes rostros de Diego. Ahora, el sitio es nuevo, con un paredón, un portón con llave y pinturas alusivas a Nápoles, y le contaron que seguirán sumando obras.
Frente al altar, Raúl no se contuvo. "¡Vamos por el ascenso!", gritó, agradecido, mientras nombraba a Diego, a la Argentina y a Cipo, justo en una semana decisiva para los amantes del fútbol y del albinegro donde Raul insiste: "Ojalá Dios quiera que podamos ascender de una vez".
En mayo de 2010, Diego Armando Maradona sorprendió a los hinchas de Cipolletti con una visita inolvidable a La Visera de Cemento. Por entonces, como director técnico de la Selección argentina, llegó al estadio albinegro para participar de una práctica con los arqueros Diego Pozo y Adrián Gabbarini, en la previa del Mundial de Sudáfrica. La noticia corrió rápidamente y cientos de cipoleños se acercaron para verlo de cerca. Durante el entrenamiento, Diego también compartió un momento con los arqueros de Cipo. Aunque los hinchas le pidieron que pateara al arco, el astro se negó para evitar que Ruiz pudiera lesionarse antes de un partido importante. El momento fue registrado por una joven:
Así, su paso por la visera dejó una anécdota imborrable para los futbolistas y para todos los cipoleños que tuvieron la oportunidad ( y el privilegio) de verlo pisar su cancha.
El partido ante San Martín de Formosa se jugará el domingo 25 de octubre en el estadio Juan Pablo Francia, en San Francisco, Córdoba. Allí, Cipo buscará coronar una campaña que lo llevó hasta la definición por el primer ascenso a la Primera Nacional.
Bajo el lema “Todos juntos a Córdoba”, la institución organizó una alternativa para quienes quieran viajar a la definición en el estadio Juan Pablo Francia. La entrada tiene un valor de 45.000 pesos, mientras que el paquete que incluye traslado y localidad cuesta 150.000 pesos. Según informó la institución, habrá un cupo de 4.000 localidades y el expendio se mantendrá hasta agotar ese número o hasta el sábado a las 13, lo que ocurra primero.