Vecinos, proteccionistas y organizaciones marcharon en Plaza San Martín para pedir justicia por Peteco y reclamar penas más duras por maltrato animal.
La conmoción por el caso de Peteco volvió a sentirse este domingo en Cipolletti. Decenas de vecinos, proteccionistas, rescatistas y organizaciones animalistas se concentraron en la Plaza San Martín para exigir justicia por el caballo que fue víctima de un brutal hecho de cuatrerismo que impactó a toda la región.
Con pancartas, banderas y mensajes de concientización, los manifestantes hicieron oír su reclamo bajo una consigna que se repitió durante toda la jornada: "Justicia para los que no tienen voz".
Durante la movilización, los presentes repudiaron la crueldad contra los animales y exigieron que se identifique y castigue a los responsables del ataque a Peteco.
Además, reclamaron una modificación de la legislación vigente para endurecer las penas contra quienes cometen delitos de maltrato animal y cuatrerismo, al considerar que las sanciones actuales no son suficientes para prevenir este tipo de hechos.
Los participantes coincidieron en que casos como el de Peteco no pueden volver a repetirse y remarcaron que la protección de los animales requiere tanto un mayor compromiso de la sociedad como herramientas legales más firmes.
La convocatoria contó con el acompañamiento de distintas protectoras y grupos de rescate animal, que volvieron a poner el foco en la necesidad de avanzar con cambios que garanticen sanciones más severas para quienes ejerzan violencia contra los animales.
El hecho conmocionó a la comunidad esta semana. Peteco había sido rescatado por Betty G. cuando tenía apenas seis días de vida, tras ser atacado por perros. Junto a la yegüita Anabella, permanecía resguardado en una chacra de Ferri hasta que, el pasado miércoles, ambos animales desaparecieron.
Tras una búsqueda desesperada de varias horas —en la que Betty recorrió chacras a pie, con barro y frío, y denunció falta de acompañamiento tanto en la Fiscalía como en la sede policial pese a contar con datos de los posibles responsables—, encontró los restos de los dos equinos: solo quedaban los restos. Todo indicaría que fueron faenados y que su carne habría sido comercializada.
"Son unos miserables. Me mataron a mi Peteco", expresó Gallardo, quien reclamó públicamente un endurecimiento de las leyes contra este tipo de delitos.