La comerciante contó que espera reabrir la semana próxima. Estima que perdió más de $20 millones.
La dueña de la tienda Babel, que el sábado a la madrugada resultó con su frente destruido por una camioneta que se metió adentro tras atravesar la persiana de chapa y la vidriera, lamentó los perjuicios económicos que el hecho le causó, que además le impide seguir trabajando, pero aseguró que volverá a reabrir en el menor tiempo posible. Si puede, la próxima semana, aunque aún no esté del todo impecable, como estaba antes del siniestro.
“Me va a costar, pero de esta salgo como sea”, enfatizó Andrea, propietaria del negocio de ropa juvenil ubicado en San Martín 227, pleno centro de Cipolletti.
Aún no se sabe cómo se produjo el incidente vial. La versión que dio el conductor de la Chevrolet S10 indica que hizo una maniobra brusca para evitar impactar un motociclista que circulaba por Belgrano y cruzó San Martín sin prever que podía venir otro vehículo.
El volantazo llevó a que el rodado saliera disparado contra la vereda norte, donde casualmente no había ningún otro vehículo estacionado, por lo que se subió a la vereda e impactó contra la base de un cartel publicitario de grandes dimensiones y luego se metió al menos dos metros al interior del salón.
No solo destruyó la persiana metálica y los cristrales de la vidriera, sino que también arrancó el marco que la sostenía. Pero además el choque dañó seis maniquíes de alto valor por su calidad, estropeó la ropa que tenían en exhibición y arruinó el pintoresco decorado que incluía iluminación con led y letreros con luces de neón.
Estiman que el total de lo perdido supera los 20 millones de pesos.
Andrea se enteró de lo sucedido por la dueña del edificio, a quien un vecino la había alertado. El estruendo del incidente más el sonido de la alarma debió haber sido notable.
Al llegar al lugar se encontró con el desastre: media camioneta metida en su negocio, varios móviles policiales y un grupo de personas que demostraban inquietud.
Entre esas personas había un joven de unos 20 años, a quien señalaron como conductor del vehículo. Allí explicó que tuvo que esquivar la moto y el volante se le fue de las manos.
La joven comerciante agregó que también llegó otro hombre que dijo ser el dueño de la camioneta y por otro lado los padres del conductor. Según dijeron, son familias amigas y el chico habría sacado la camioneta sin informarlo.
Fue un momento muy tenso no solo entre ellos, sino que también afectó a Andrea. “Me tuvieron que atender en la ambulancia, que la habían llamado porque pensaron que había gente herida. Pero por suerte nadie sufrió nada”, resaltó. La hora en que ocurrió el evento fue clave para que no se registraran víctimas, ya que es un lugar donde funcionan varios locales comerciales y la circulación peatonal suele ser permanente.
Tanto el titular del rodado, que reside en Cipolletti, como el papá del acusado, con domicilio en General Roca, le prometieron a Andrea que le pagarían todos los gastos que demande la reapertura del local. El resto de su reclamo se canalizará a través de sus respectivas empresas aseguradoras, lo que suele demorar meses en resolverse.
Eso fue lo que le aseveraron y ella confía en que lo cumplirán, aclaró la damnificada. Hasta esta mañana de lunes no había tenido noticias de ellos. De todos modos, hizo la denuncia en la policía, por lo que se iniciará una causa judicial que transcurrirá tanto en el ámbito penal como en el civil.
Pese a que el incidente le provocó un enorme daño económico y un bajón anímico, Andrea enfatizó que buscará salir adelante de cualquier modo, porque la tienda además de ser su sustento, es parte de su vida y la de su pareja. Algo contó en un video que se viralizó en redes sociales.
Muestra orgullosa en su Instagram las producciones que realizan para exhibir las últimas novedades, con fotos que muestran el estado impecable en que se encontraba el local, que tienen abierto desde hace cuatro años.
También contó que se estaban preparando para el Día del Niño con modelos novedosos para chicos y adolescentes.
No pasa por su cabeza esperar el cumplimiento de las promesas hechas por el titular de la camioneta y los padres del conductor, por lo que ya se puso en movimiento para reacondicionar las instalaciones.
Destacó que el municipio les dio una mano al retirar los restos del choque, mientras que ellos comenzaron a limpiar los vidrios y plásticos rotos que quedaron el interior, y ordenar la devastación.
“Esto me hace más fuerte. Yo de esta salgo como sea”, subrayó convencida. Confía en que la semana próxima podrá reabrir, “sea como sea”. Se refiere a que si es necesario atenderá aunque aún no tenga completa la vidriera.
“Levanto la persiana y listo”, sostuvo. También anticipó que lanzará promociones y mesas de saldos para incrementar las ventas y poder comenzar a recuperarse.