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Emprendedores de Cipolletti fabrican estufas para Bariloche

El Gobierno provincial probará estufas rusas modulares elaboradas por una pyme cipoleña en hogares de Bariloche para mejorar la calefacción.

La producción de la región valletana cruza la provincia para brindar soluciones habitacionales en la cordillera. Las estufas rusas modulares fabricadas en Cipolletti serán probadas por el Gobierno de Río Negro en hogares de Alún Ruca, en Bariloche. Estos equipos acumulan calor durante horas, funcionan con distintos tipos de leña e incorporan un horno para cocinar.

La elaboración se realiza en Della Miranda, una pyme familiar ubicada en la zona rural de Cipolletti, donde se manufacturan ladrillos, tejuelas, utensilios gastronómicos y estufas con materiales refractarios.

Cómo funcionan las estufas cipoleñas

El diseño modular consta de piezas premoldeadas que se caracterizan por acumular y transmitir el calor durante varias horas. Al incluir un horno, el sistema permite aprovechar la combustión tanto para calefaccionar los ambientes como para cocinar de manera simultánea.

“Se calienta muy rápido el material refractario, se puede usar leña de cualquier tipo y la estufa mantiene el calor durante toda la noche. Además, se aprovecha el calor con un horno para cocinar”, explicó Pedro Soraire, propietario de Della Miranda.

Un emprendimiento de Cipolletti se sumó a la fabricación de estufas para un barrio de Bariloche.

El diseño fue desarrollado para facilitar el traslado y el posterior armado de las piezas dentro de las viviendas. De acuerdo con la información técnica de la empresa, el sistema busca aprovechar mejor el calor de la leña, disminuir su consumo y brindar una calefacción envolvente mediante materiales refractarios de producción propia.

La incorporación de estas estructuras al Programa de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE), como uno de los tres modelos que se prueban en Bariloche, vincula la experiencia de la empresa rionegrina con una política provincial que acompaña la regularización eléctrica de los barrios populares mediante alternativas seguras y eficientes.

El proceso de fabricación paso a paso

El proceso comienza con la molienda de una arcilla especial proveniente de Zapala, que se combina con otros componentes para obtener la resistencia necesaria. Luego se incorpora alrededor de un 10% de agua y la mezcla pasa a diferentes moldes, donde es prensada para formar los ladrillos y las tejuelas.

“El proceso empieza en el molino, donde molemos la arcilla junto con el componente que le da ligamento al ladrillo. Después le agregamos humedad, pasa a cada molde y se prensa”, detalló el trabajador Jorge Andrés Mello.

Un emprendimiento de Cipolletti se sumó a la fabricación de estufas para un barrio de Bariloche.

Durante el invierno, las piezas permanecen entre 15 y 20 días en la etapa de secado. Cuando el material está listo, se coloca dentro del horno de la fábrica y se somete a unas 18 horas de cocción.

En una misma cocción se combinan ladrillos, tejuelas y productos gastronómicos como piedras para pizza, cazuelas y provoleteras. Después del enfriamiento, los trabajadores retiran, clasifican y preparan las piezas para el armado de los equipos.

Una historia familiar ligada al calor patagónico

La trayectoria de Della Miranda se remonta a una chacra familiar de Santa Elena, en Cipolletti. Ante la necesidad de diversificar la actividad agrícola tradicional, la familia comenzó a fabricar ladrillos y luego avanzó en la elaboración de materiales refractarios para construcción, gastronomía y calefacción.

“En 1993 arrancamos con todo, con la parte gastronómica y con la parte de construcción. Todo fue creciendo a partir de la inventiva y del trabajo familiar”, recordó María Claudia Elizondo, propietaria de la empresa.

Capacitación y seguimiento en Alún Ruca

Antes de la instalación, el equipo de Della Miranda participó de una actividad en Bariloche para explicar a las familias cómo encender, utilizar y mantener correctamente las estufas.

“Estamos muy entusiasmados con la prueba. Hace años que nos calefaccionamos con estas estufas y sabemos que funcionan muy bien. Fuimos a capacitar a los futuros usuarios y creemos que el proyecto va a ser un éxito”, sostuvo Soraire.

La experiencia contempla el monitoreo del consumo eléctrico, la cantidad de leña utilizada, los gastos asociados y el comportamiento de los equipos durante el invierno. Esta información permitirá medir los resultados en términos de confort, ahorro y disminución del uso de artefactos eléctricos de alto consumo en la región.