El hombre estuvo a punto de rematar la reliquia para pagar la multa de alcoholemia. Un lector de LMC lo ayudó con la plata. Y ahora tomó la determinación final.
Pasó de venderlo a rematarlo. Y ahora, finalmente tomó otra decisión contundente con su Ford Falcon de colección. Hablamos de Ariel, el vendedor de miel que otra vez está en carrera, tras el sinsabor que vivió semanas atrás cuando le retuvieron el legendario vehículo que utiliza para trabajar en un control de alcoholemia.
Como se sabe, gracias a la generosidad de los lectores de LM Cipolletti, el hombre pudo reunir el dinero para pagar la costosa multa y así se evitó de liquidar su auto, no tuvo necesidad de venderlo por una cifra inferior a su valor real.
"Inicialmente pedía 2.100.000 y después pensé en hacerlo plata por 1.800.000 en medio de la desesperación. Hasta que apareció este buen hombre", señala el vendedor ambulante a este medio en un 1 de mayo en el que se dedicó a arreglar el coche.
Y ante la consulta puntual confesó la tajante determinación que acaba de adoptar y seguramente será celebrada por sus históricos clientes.
"Al final no lo vendo", anticipa. Y enseguida justifica su medida. "Es la mitad de mi laburo, la gente no veía el Falcon y no compraba y ahora es otra cosa si bien retome después del 20 y ya a esa altura del mes afloja un poco el trabajo", señala.
Este tiempo, asegura, recibió un "par de ofertas, como la de un señor que vino de Cinco Saltos, pero al final la joyita se queda conmigo".
Por último adelantó que este jueves 2 de mayo estará apostado en la ruta 151, en la Mariano Moreno al fondo vendiendo los potes de miel "a 5 mil pesitos el kilo".
Al Falcón le sacan, por ahora, el cartelito de venta.
Claro que todo fue posible gracias a la generosidad de un hombre de Cinco Saltos, que solo lo conocía a Ariel, el apodado “hombre dulce”, de vista, de “verlo en la ruta, a la pasada, cuando voy a Cipolletti. Recuerdo que lo saludaba, pero no más que eso”, explica Santiago, el autor de ese increíble gesto a LM Cipolletti.
Un solidario vecino de Cinco Saltos fue el que lo ayudó: “cuando uno anda todos los días, ve y sabe quién es el que trabaja y quién no”.
Justo a él, a quien le gusta ayudar, a su juego lo llamaron. “Había visto que lo vendía al Falcon en una primera nota, digo voy a parar por ahí tengo conocidos que le encantan esos autos de colección, como mi suegro y mi cuñado. Paré y tuve una primera charla con él. Luego creo que ya estando en Rincón (‘trabajo en el rubro del petróleo’) leí la nota de que le habían secuestrado el auto y lo remataba. Siendo que está laburando todos los días, no jode a nadie, pierde su capital, me partía el alma. Justo veo el número de teléfono en el mismo artículo y digo lo voy a llamar así me dice en que lo puedo ayudar”, reveló en su momento el vecino que ayudó al del Falcón cómo surgió su espontánea y noble acción.
“Me atendió el teléfono y me comentó que no tenía el dinero y estaba muy amargado. Veo a menudo gente que no puede recuperar los coches y se terminan pudriendo y se me ocurrió colaborar, le dije ‘estoy dispuesto a ayudarte, si no te molesta, puedo prestarte el dinero y me lo devolvés cuando lo vendas o puedas, capaz que, en cuotas, sin intereses. Si son casi 700 mil pesos bueno, un día por ahí me llamás y me decís, Santi tengo 50, ¿te sirven? Y así yo voy ayudando a otras personas con lo que recupero”, confesó en su momento y no dejó de sorprender tanta e inusual generosidad para los tiempos que corren.