El reclamo público por la falta de homenajes oficiales al ex intendente Jorge Ocampos
En la familia del ex intendente Jorge Ocampos, fallecido en 2021, inquieta que transcurran los años y se demore un reconocimiento público del ex jefe comunal.
Según pasan los años, el olvido y las distracciones impiden, en ocasiones, evocar a personas o acontecimientos que gravitaron en el pasado. En estos días de festejos, remembranzas y homenajes por el aniversario de Cipolletti, en la familia del ex intendente Jorge Ocampos, fallecido en 2021, llama la atención que no haya un reconocimiento al ex jefe comunal.
Han transcurrido cinco años desde su deceso, demasiado poco tiempo para amnesias y descuidos. Sin embargo, en las agendas de funcionarios, en todo este tiempo, su mención parece haber sido sustraída de los calendarios y programaciones de eventos y recordaciones.
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Nacido en General Conesa, un 30 de abril de 1948, los caminos de la vida lo llevaron a vivir fuera de su lugar natal y a ser docente, periodista, militante radical y a ocupar una serie de cargos públicos, el más trascendente de los cuales fue el de intendente cipoleño, en el período de diciembre de 1991 a diciembre de 1995.
No fue una época tranquila en la que le tocó gobernar, pero le puso el hombro, le puso empeño y dedicación, y procuró dar respuesta a los planteos y requerimientos de los vecinos, en momentos en que las carencias y dificultades sociales demandaban mucha atención de los gobernantes y la dirigencia política.
Reconocimiento y respeto
Al fallecer, tenía 72 años y su figura seguía estando fuertemente asociada a la actividad pública. Sin embargo, tras su deceso, fue cayendo prontamente en un marcado olvido oficial, que contrasta con el cálido recuerdo que, por supuesto, siguen teniendo de él sus familiares, y también con el reconocimiento y el respeto de muchas personas que lo conocieron y apreciaron, al margen de banderías partidarias y hasta, si cabe, de las pasiones futbolísticas.
Su hijo Santiago Ocampos, poeta, ensayista y gestor cultural, posteó en las redes sociales, el día mismo del cumpleaños de la ciudad, lo siguiente: "Como cada 3 de octubre, aniversario de Cipolletti, pone en relieve la enorme tarea de mi vecino ilustre, mi papá Jorge Ocampos, quien fue intendente de Cipolletti entre 1991 y 1995. Que los reconocimientos no lleguen no importa porque la historia de mi ciudad ya te dio su lugar".
En el texto, menciona otros cargos que ocupó su progenitor: "Vale aclarar, primer secretario de Prensa de Río Negro desde la recuperación de la democracia, presidente de Canal 10 de Río Negro, Ministro de Gobierno, Diputado Nacional, Legislador Provincial, Secretario de la Cámara de Diputados, periodista de Lu19 y del diario Rio Negro".
Olvido burocrático
Sus palabras, en las que se transparentan la tristeza y el desencanto, concluyen reflexionando que la falta de evocación pública en que ha caído su padre capaz que se deba a "un 'olvido' burocrático seguramente".
Y sí, posiblemente, porque a la familia de Jorge Ocampos le extraña que en estos cinco años que han transcurridos desde el fallecimiento del ex jefe comunal no se la haya brindado ninguna forma de reconocimiento oficial, del tipo que fuera, por tratarse de una persona elegida en democracia para conducir el Municipio.
Además, Jorge, a quien siempre se conoció como "El Morsa" por sus grandes bigotes, tuvo sus aciertos, como tuvo sus errores, como cualquier político. Pero son de resaltar, solo para mencionar algunos de sus logros, la conformación definitiva y jerarquización del Centro Integral de la Tercera Edad (CITE), uno de los programas sociales más destacados del Municipio, y la concesión de una vivienda del ferrocarril al Centro de Escritores Ingeniero César Cipolletti para la creación de la Casa del Escritor, casa que sigue funcionando como espacio de cultura hasta hoy.
Logros de gestión
Por supuesto, son muy numerosas las obras de gobierno de la gestión local de Ocampos como para detallarlas, así como sería arduo rememorar las críticas de sus opositores. Lo imperecedero será siempre que fue un intendente de la todavía entonces muy joven democracia argentina y que se desempeñó en respeto y apego a la Carta Orgánica Municipal, las leyes y la Constitución. Y así fue como a fines de 1995 le traspasó el mando a su sucesor Julio Arriaga, ex correligionario y otra figura de la democracia.
Jorge Ocampos falleció un 12 de marzo, un día del calendario en que se festeja el Día del Militante Radical, en honor al ex presidente Raúl Alfonsín, primer presidente de la Argentina democrática recuperada, quien nació un 12 de marzo de 1927. Esas coincidencias del destino unieron para siempre la partida de Ocampos con la fecha dedicada a la militancia a la que dedicó gran parte de su vida.
Su función y labor como intendente de Cipolletti aguardan el recuerdo y el reconocimiento que le corresponden como figura pública de la democracia. Y por su aporte personal a la lucha por los derechos humanos en la dictadura, lo que tampoco puede ser olvidado.
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