Rescató los billetes del agua y los secó uno por uno, en un gesto que emociona a todo Cipolletti. Las voces de los protagonistas de la historia del sábado.
La historia del sábado. Un hecho de enorme empatía y valores de esos que escasean emociona a Cipolletti. Los protagonistas, dos tipos bien de barrio, laburantes del día a día: Marcelo "Chelo" Torres, dueño de un popular carrito de comidas y Facundo, un chofer de Uber que terminó convirtiéndose en el héroe de la jornada.
La secuencia empezó como cualquier otra jornada laboral al término del servicio. Chelo guardó el carro en Ripiera Palito, en la curva de Circunvalación, le pagó a su hijo por la ayuda del día y se subió al auto de Facundo -quien suele llevarlo de forma habitual- para regresar a su casa. Sin embargo, al llegar, el pánico lo paralizó.
Al momento de separar el dinero para pagar las cuentas y la mercadería del día siguiente, el gastronómico notó que no tenía su billetera. Desesperado, se comunicó de inmediato con el chofer para ver si se le había caído en el asiento trasero.
"Le pregunté si no se me había caído en el auto. Me dijo que no, pero que justo estaba cerca de la zona del carro e iba a pasar a mirar", relató Chelo.
Lo que vino después fue un rescate casi cinematográfico. Al llegar al sector inhóspito de la zona del carro, Facundo se encontró con una escena crítica: la billetera estaba abierta en medio del agua y varios billetes se habían volado, quedando desparramados y mojados por el lugar.
Sin dudarlo, el chofer bajó del vehículo y se puso a juntar cada uno de los billetes entre los charcos. Los secó minuciosamente uno por uno para que no se estropearan y partió directo a la casa del gastronómico para entregárselos en mano.
Marcelo "Chelo" Torres (El Choripanero)
"No era tanta cantidad de dinero, pero sí lo suficiente para comprar la mercadería y pagar. Me salvó el día. La verdad, me gustó mucho el gesto que tuvo de ir hasta allá, buscarme la plata, sacarla del agua y traérmela a casa.
Aún queda gente buena, no solo por recuperar el dinero, sino por saber que hay personas que se ponen en el lugar del otro. Le tengo un agradecimiento enorme a él y a su familia; sé que es un laburante como todos nosotros. Lo obligué a que pasara a comer como agradecimiento, un buen lomo, no quería venir pero por suerte pasó. Igual sigo en deuda con él."
Facundo (Chofer de Uber)
"Más que un gesto es un valor, algo que mi mamá y mi familia me inculcaron: lo que no es de uno, se devuelve. Yo soy un laburante, me levanto a las 5 de la mañana y me acuesto a las 22; me cuesta mucho el día a día y me la paso manejando. Sé el esfuerzo que hace cada trabajador para conseguir el mango.
Me puse mal, me hice la cabeza pensando en qué podía llegar a creer él si no la encontrábamos. Soy cristiano y siempre que puedo ayudar, ayudo. A él le volvió el alma al cuerpo porque contaba con ese dinero. Me alegra que haya querido agradecerlo haciéndolo público en las redes de Miguel Parra. Invito a que todos hagan lo mismo."
El gesto trascendió rápidamente luego de que la historia fuera compartida en las populares redes del periodista local Miguel Parra. La publicación se llenó de comentarios de vecinos destacando la actitud de Facundo y celebrando que en Cipolletti todavía existan trabajadores con semejante integridad. Una historia simple, pero que demuestra que la solidaridad entre laburantes sigue más viva que nunca.