{# #} {# #}
El fin es promover y potenciar la formación y actualización permanente de profesionales de excelencia en física médica, radioterapia y neurocirugía.
La Asociación Ibero Latinoamericana de Terapias Radiantes Oncológicas (ALATRO), la Asociación Latinoamericana e Ibérica de Radiocirugía (ALAIR), la Asociación Latinoamericana de Física Médica (ALFIM) y la Asociación Argentina de Radiocirugía (AAR), impulsarán un convenio inédito para promover la capacitación, la investigación y la colaboración entre profesionales de toda América Latina.
Vivimos un momento en el que la ciencia avanza a pasos agigantados y los tratamientos médicos parecen volar. En este contexto, el desafío para los profesionales de la salud es enorme: deben mantenerse al ritmo de una revolución tecnológica que exige capacitación constante, entrenamiento de alto nivel y un trabajo integrado que realmente marque la diferencia en la vida de los pacientes.
Por ello, por primera vez en Latinoamérica, cuatro importantes asociaciones científicas han firmado un acuerdo sin precedentes. El objetivo es claro: impulsar la educación, la investigación y el intercambio de conocimientos entre profesionales de toda la región en torno a la radioterapia oncológica, la neurocirugía y la física médica.
¿La razón? Unir fuerzas para enfrentar los principales obstáculos que hoy frenan el desarrollo y el acceso a la radiocirugía en América Latina, desafíos muy diferentes a los que enfrentan los países más desarrollados.
La radiocirugía es mucho más que una técnica de precisión. Para muchos pacientes en Argentina representa la posibilidad de tratar una lesión compleja sin cirugía invasiva, sin internación y con resultados extraordinarios. Y aunque existen centros de altísimo nivel, “sabemos que todavía falta mucho para que esta herramienta esté al alcance de todos. Por eso, desde la Asociación Argentina de Radiocirugía (AAR), decidimos no quedarnos quietos”, explicó el físico médico Ricardo Ruggeri, uno de los máximos referentes del Centro Oncológico Integral (COI) de Leben Salud y presidente de la AAR.
En estos últimos meses, impulsamos una transformación profunda en la AAR: "renovamos nuestra comisión directiva, creamos comités activos de trabajo y lanzamos proyectos concretos que ya están en marcha. Tenemos una plataforma educativa propia, empezamos a trabajar con ProKnow para mejorar el entrenamiento en contorneo y planificación y adquirimos a través de una donación un fantoma end-to-end". "Todo esto lo hacemos entre colegas, con mucho compromiso, y sobre todo, con ganas de que la AAR sea un espacio útil y vivo para quienes la integran, destacó el físico médico.
“Creo firmemente que el futuro no se espera: se diseña. Y desde la AAR estamos diseñando un futuro donde la colaboración, el conocimiento y la excelencia clínica estén al servicio de cada persona que lo necesite”, opinó Ruggeri.
Por tal razón “nos sumamos a un acuerdo histórico junto a ALATRO, ALFIM y ALAIR para potenciar la educación y la colaboración regional. Argentina tiene mucho para aportar, y desde la AAR queremos ser parte activa de esa construcción. Porque sabemos que cuando compartimos conocimiento, crecemos todos”.
Estamos atravesando la cuarta revolución industrial, impulsada por la Inteligencia Artificial (IA), y en este nuevo escenario nadie puede quedarse quieto. “Esto es como andar a caballo… te subes o te atropella”, resumió con claridad Gustavo Sarria, presidente de la Asociación Ibero Latinoamericana de Terapias Radiantes Oncológicas (ALATRO). Su mensaje es contundente: los profesionales de la salud necesitan estar cada vez más capacitados, entrenados y actualizados para no quedar atrás en un mundo que cambia a gran velocidad.
“No tenemos antecedentes de un convenio así, ALATRO representa a los radiooncólogos de toda Latinoamérica, y esto inédito y prometedor: hacer actividades que apunten a la capacitación y entrenamiento de los profesionales en forma interdisciplinaria. Porque esto no se trata de profesionales individuales, sino que es importante integrarse”, explicó Sarria, además.
Por su parte, Sergio Moreno Jiménez, neurocirujano con especialización en radiocirugía y presidente de la Asociación Latinoamericana e Ibérica de Radiocirugía (ALAIR), señaló que Latinoamérica avanza de forma desigual en la incorporación de tecnologías para el tratamiento con radiocirugía. Si bien existen centros de excelencia con equipamiento de última generación, muchas regiones enfrentan limitaciones de acceso. Por ello, se vuelve prioritario el trabajo interinstitucional para reducir brechas y garantizar oportunidades formativas equitativas.
Pese a las deficiencias y necesidades que se advierten en los diversos países latinoamericanos, Moreno Jiménez, destacó que “hemos sido testigos de importantes avances: formación de redes académicas, fortalecimiento de la telemedicina y realización de congresos científicos con participación internacional. Las barreras más persistentes incluyen la escasez de infraestructura, inequidad en la formación y la falta de inversión sistemática en investigación”.
¿Cómo impacta esto en los pacientes? En “menos sobrevida y más toxicidad”.
"Nuestra asociación trabaja activamente para contrarrestar estas desigualdades mediante programas de becas, actividades virtuales y alianzas estratégicas”, dijo el referente de ALAIR.
El especialista considera que mayor capacitación médica y colaboración internacional efectiva “se traduce directamente en diagnósticos más precisos, tratamientos más seguros y resultados clínicos mejorados. A largo plazo, estos convenios permitirán también el fortalecimiento de centros regionales de excelencia, beneficiando tanto a los pacientes como a sus familias, quienes podrán acceder a tratamientos de última generación sin necesidad de migrar a otros países”.
Erick Hernández, presidente de la Asociación Latinoamericana de Física Médica (ALFIM), destacó el enorme avance que ha tenido la física médica y la radioterapia oncológica en las últimas décadas.
“La evolución ha sido impresionante. En los últimos 30 años, el cambio ha sido total. El desarrollo de los sistemas de cómputo, la tecnología para adquirir imágenes, el conocimiento sobre cómo actúa la radiación en el cuerpo humano y la mejora de los equipos que la emiten, todo ha crecido a un ritmo que antes era impensado”, explicó. Y subrayó un punto clave: “Estar a la vanguardia es fundamental, especialmente en países emergentes como los de Latinoamérica. Tenemos que marcar el paso, no quedarnos atrás”.