Recordamos al creador del establecimiento La Alianza, cuyo nombre simbolizaba la unión de los pioneros y al constructor, Giacinto Del Ben, que realizó obras de gran importancia como la estancia La Mayorina.
Una vez más los estudios de aquellos que nos precedieron y que se interesaron por dejar escritos los hechos relevantes de la vida cotidiana coinciden en afirmar que don Luis Casterás le compró tierras al general Fernández Oro y llamó La Alianza a ese establecimiento porque simbolizaba la unión de pioneros.
Alberto Casterás se había casado con María Hortensia Da Ponte Riveiro. Las tierras fueron administradas por don Germán Da Ponte Riveiro. Se emparejaron en los inicios del siglo XX: se plantaron alfalfa y viñedos de uva de mesa como Chasselas, Moscatel, blanco y rosada, y criollas, se criaron ovejas y se construyeron corrales con lugares para esquila. Alrededor de 1917 se sacó a remate el establecimiento.
Unos años después, en 1926, contrató al señor Del Ben, recordado constructor cipoleño, para que construyera en La Alianza, cerca de Ferri, un chalet de grandes dimensiones que no se terminó de construir porque una vez realizados los cimientos, levantado paredes en dos plantas, techado con tejas y colocado marcos y puertas y ventanas, se fundió y abandonó la construcción.
Los bienes muebles y las maquinarias salieron a remate. La casa en construcción fue demolida, quedaron solamente los cimientos, que son aún testigos de todo ese esfuerzo.
Recordemos que Giacinto del Ben nació en Zoppola, provincia de Pordenone, Italia, el 10 de marzo de 1870. La guerra invadía Europa y escapándole, Jacinto viajó a la Argentina en marzo de 1889. Por fotos y notas manuscritas sabemos que su primer destino fue La Pampa. Estaba casado con Pía Paier, pero en este viaje vino solo.
Luego regresó a Italia, por razones que se desconocen. Allí estudió y además trabajó en la frontera entre Francia e Italia dirigiendo la obra de un puente de ferrocarril.
En reconocimiento a esfuerzo el gobierno de Francia lo premió con el agregado “Bonaparte” a su apellido, que lo perdió al regresar porque la legislación de este país no admitía títulos de nobleza. En 1910 se instaló definitivamente en Cipolletti y se desempeñó como maestro mayor de obras. Su primer trabajo fue parte de la construcción de la casa Peusser.
En 1923, mientras construía el casco de la estancia La Mayorina para los Menguelle, llegaron de Italia su mujer Pía y sus hijos Lea Ana de 18 años y Renato de 16. Todos se radicaron en el La Mayorina.
En ese tiempo se construyó la bodega. Cuando terminó esta obra fue contratado para realizar la obra de la Alianza, en Ferri, ese chalet de grandes dimensiones que nunca se terminó y del que quedan aún los cimientos.
Las tierras lindaban con la estación ferroviaria Casterás, que luego se llamó Ferri: según consta en los libros del Sr. Dehais el cambio de nombre de la estación fue debido a la amistad que tenía el señor Ferri con Casterás, que le pidió al ferrocarril que lo llamen con ese nombre. En 1931 la propiedad fue vendida a Antonio Lamolla, quién plantó frutales como manzanos Red Delicious, Jonathan, Rome Beauty, y King David, y perales como William’s y Passe Crassane.
El Concejo Deliberante de Cipolletti decidió nombrar Giacinto del Ben a una calle de la ciudad en el barrio Rincón Lindo. Por unanimidad justificó la decisión en que “se trata de un homenaje a vecinos que se destacaron por su trabajo y honestidad en la comunidad”
Agradecemos y honramos a todos los pioneros de estas familias que guardan un importante testimonio de trabajo y esfuerzo, que tuvo gran importancia porque todos aquellos que llegaron buscando un mundo mejor, le dieron a esta patria tan sureña, poblado de idiomas y dialectos conservados en la intimidad de los hogares, identidad propia.