Una denuncia llegó a la Justicia de Paz, donde las partes trabajaron en un acuerdo de conciliación. Surgió un compromiso para evitar que escale el conflicto.
Una mujer que reside en un barrio de Cipolletti denunció que uno de sus vecinos le estaría arrojando basura al patio de su casa “de manera frecuente” y además genera ruidos molestos.
El reclamo fue tramitado en el Juzgado de Paz local, cuya titular Gabriela Montorfano convocó a ambas partes a una audiencia de conciliación que se llevó a cabo el último martes 10 de marzo.
En ese encuentro la denunciante se presentó acompañada por sus dos hijas, mientras que el acusado lo hizo en soledad.
A raíz del conflicto presentado hubo un “amplio cambio de opiniones”, hasta que finalmente arribaron a un acuerdo de “convivencia respetuosa y pacífica”, el que pidieron sea homologado por la magistrada.
El entendimiento consistió en el compromiso asumido por el denunciado de “no arrojar en el futuro ningún tipo de elemento al patio de su vecina” y no realizar dentro de sus respectivas propiedades, “ruidos molestos que puedan afectar la tranquilidad y el descanso de su vecino/a”.
Además, convinieron comunicarse entre ellos “con el debido respeto, sin agresiones de ningún tipo”. Montorfano resolvió aceptar el acuerdo arribado y lo homologó con fuerza de sentencia. Explicó que, tras analizar la propuesta, “surge que se ha alcanzado una justa composición de los derechos e intereses de las partes y que se hallan reunidos los requisitos legales para su homologación”.
Asimismo, destacó que, en caso de incumplimiento del acuerdo, los vecinos manifestaron que buscarán el asesoramiento de un abogado a para analizar “otra vía de solución al conflicto planteado”.
En las relaciones entre vecinos suelen surgir asperezas que se acentúan con el correr del tiempo hasta convertirse en conflicto si no son tratadas a tiempo. Se han conocido casos con descenlaces violentos por diferencias que se tornan irreparables, con el agravante de que los involucrados se tienen que ver las caras con habitualidad.
Afortunadamente son muchos más los que se encaminan en una instancia de mediación en los que la intervención de la Justicia de Paz es clave. Es extenso y curioso el registro de causas que se iniciaron en la dependencia judicial cipoleña ante denuncias presentadas por desavenencias vecinales.
Uno de los más llamativos se tramitó recientemente y fue por un enorme y añoso árbol que se erige en los fondos de una propiedad de la zona céntrica de la ciudad, pero que sus raíces crecieron de tal modo que están afectando el quincho de una vivienda aledaña.
En el juzgado las partes acordaron buscar un profesional especializado (ingeniero agrónomo o forestal), para que “analice la situación planteada, y realice alguna propuesta para solucionar el tema de las raíces del árbol”, que estarían invadiendo el terreno lindero.
El documento judicial destaca que en el acercamiento se estableció que ambas partes “están de acuerdo en buscar una solución intermedia y efectiva”, pero resaltan que la propuesta no debe implicar “el corte del árbol”.
Asimismo, aclararon que la visita del profesional “deberá programarse dentro de un plazo que no podrá exceder de los diez días a contar desde el 2 de marzo. En tanto que la propietaria del inmueble donde se encuentra el ejemplar se comprometió a atender a la demandante “cuando le toque la puerta de su casa” para avisarle cualquier novedad o comunicarle “cualquier cuestión vinculada al tema que las convoca”.