La ciudad necesita más voluntarios para garantizar sangre segura en verano, cuando baja la participación y la demanda sigue siendo constante.
Donar sangre salva vidas, pero en Cipolletti, como en buena parte del país, el sistema de salud enfrenta un desafío recurrente ante la escasa disponibilidad de donantes voluntarios, especialmente durante los meses de verano. Las vacaciones, los viajes y los cambios en la rutina hacen que enero y febrero sean críticos para los bancos de sangre, que deben continuar abasteciendo la demanda transfusional sin interrupciones.
En la ciudad, el servicio de Hemoterapia del Hospital Dr. Pedro Moguillansky recibe donaciones voluntarias de lunes a viernes, de 8:00 a 10:30, sin turno previo. Desde el servicio de hemoterapia local, habían confirmado a este medios que las vacaciones suelen ser más difíciles. “Ahí notamos una baja significativa. La gente se va de la ciudad y se interrumpe esa regularidad tan necesaria”, mencionó la licenciada, Liliana Belluzzo.
La referente además recordó que la sangre más solicitada es la del grupo 0 positivo, pero que el 0 negativo es especialmente difícil de conseguir. Y remarcó que las donaciones son necesarias para cirugías, accidentes, tratamientos oncológicos o crónicos, entre otros casos.
Los requisitos para donar sangre son simples:
Hay impedimentos temporarios como haber tenido síntomas recientes de COVID-19, embarazos, operaciones recientes, tatuajes o perforaciones en el último año, o relaciones sexuales de riesgo. También existen exclusiones definitivas como enfermedades cardíacas, VIH, hepatitis B o C, o consumo de drogas.
Desde la Fundación Acciones Cipoleñas (FAC) lanzaron una campaña especial para enfrentar la baja de donaciones durante el verano. “Enero y febrero son los meses más difíciles, porque baja el número de donantes. Por eso invitamos a la comunidad a donar y a promover este hábito entre familiares y amigos”, señalaron desde la organización.
Además, apuntan especialmente a jóvenes de 16 y 17 años con el lema “Que este sea el verano en que comiences a donar”, promoviendo que los adolescentes que pesen más de 50 kilos y estén sanos se acerquen con un adulto responsable que autorice la donación.
En diálogo con LM Cipolletti, Graciela Figueroa, presidenta de la fundación, explicó: “Siempre hemos tenido dificultades durante todo el año para aumentar el número de donantes voluntarios y habituales. Lamentablemente, se sigue observando una menor concurrencia de donantes cuando se trata de donaciones voluntarias. En cambio, hay una mayor concurrencia cuando se necesita sangre para un paciente específico. En esos casos, el entorno del paciente es el que se acerca a donar, y a veces se interesan en quedar inscritos para futuras donaciones”.
Figueroa destacó el trabajo del equipo de promotores, quienes intentan convertir cada experiencia de donación dirigida en una oportunidad de concientización. Sin embargo, reconoció: “No hemos logrado alcanzar el objetivo en estos ocho años. Y en estas fechas de vacaciones, lamentablemente, hay una menor concurrencia de donantes, ya que muchas personas se van de vacaciones”.
La presidenta también resaltó que la reducción de voluntarios no solo afecta a los donantes, sino también al equipo de promotores: “Durante el verano, la participación de nuestros promotores también baja, ya que se toman vacaciones muy merecidas después de todo un año apoyando la causa de forma desinteresada. Aun así, desde la comisión directiva tratamos de estar disponibles las 24 horas para colaborar de la manera más efectiva posible, a pesar del poco recurso humano que tenemos”.
“Agradecemos a los donantes que se contactan con nosotros cuando tienen un día libre en estas fechas, nos consultan dónde pueden ir, qué grupo sanguíneo es el más necesario. Eso nos hace sentir muy acompañados", señaló Figueroa.