Este jueves fue su último día de trabajo y ahora disfrutará del merecido descanso. "Aún no caigo de que me jubilé", confiesa a LM Cipolletti.
“Aún no caigo de que me jubilé, me siento extraña, tengo sensaciones encontradas”, reconoce Erika Ranqueo mientras seca sus lágrimas. Se terminó de dar cuenta que valieron la pena los 33 años de servicio, dedicación y esfuerzo, en cada demostración de afecto que recibió este jueves, en un día sumamente “especial y emocionante” para ella, una popular portera cipoleña.
En esos sinceros abrazos de sus compañeras, en los espontáneo besos e innumerables “te amo” que le expresaban los gurrumines, comprendió que "algo dejaba" en el Jardín 50 de las 1.200, su querido barrio. Y no era poco por cierto.
“Me cuesta abandonar el jardín, soltar. Hoy parecía mentira que era el último día. Pero me voy contenta, feliz, agradecida de mis compañeras, los chicos, que me llenaron el alma y el corazón. A cada rato me abrazaban, me decían cosas lindas y más ganas de llorar me daba. Fue inolvidable”, confiesa esta luchadora de la vida tras colgar la “pechera” -uniforme- para siempre.
Las compañeras del establecimiento educativo -Estrellitas del Sur- se aseguraron, con diferentes atenciones y gestos, de que Eri nunca se olvide de su última jornada en el lugar que más la marcó en sus 33 años de impecable trayectoria.
“Hacía 6 años que me trasladaron al Jardín y tenía 27 años de servicio en la Escuela Especial número 4. Inolvidable el paso por acá. Fue un lugar donde llegué, me sentí cómoda, acompañada, contenida en todo sentido. Fue como una familia, pasamos por momentos de felicidad, de tristeza… Circunstancias dolorosas como cuando perdí a mi mamá y estuvieron conmigo, las docentes y los directivos que nunca me soltaron la mano”, reconoce eternamente agradecida.
Ahora tendrá más tiempo para compartir con sus hijos Verónica -43 años-, Nestarli -39- y Abel -34- y de sus 7 nietos -Nicolás, Daiana, Milena, Luna, Felipe, Zaira y Ryan-.
“Ahora a seguir ocupada en esta nueva etapa. Gracias totales”, se despide Erika, la portera del pueblo cipoleño, que además de su función en la docencia siempre realizó alguna labor adicional para salir adelante. Llegó el merecido descanso. El día de independizarse justo a ella que nació un 9 de Julio y cumplió hace poco 60 años. ¡Felicitaciones!
“Se jubila una gran mujer que ha luchado toda su vida por sus hijos. Gran compañera, solidaria, respetuosa y muy comprometida con su trabajo. Se la va extrañar muchísimo. Gracias Erika. Te queremos”, la despidió vía LM Cipolletti, Susana Díaz, directora del Jardín 50 de nuestra ciudad.