La denuncia la hizo otro uniformado de la misma unidad por el hecho ocurrido en abril de 2019. Según esa presentación, los incidentes se iniciaron en el pasillo de ingreso a las celdas, donde el efectivo de apellido Verón –que cumplía funciones de Oficial de Servicio- agredió verbalmente a los dos presos. Les gritó que eran “unos delincuentes”, mientras “le daba golpes de puño en la zona costal” a uno de ellos.
Luego, en el interior del calabozo, le pegó piñas en el abdomen y en las costillas al otro, provocando que ambos cayeran al piso.
Sin embargo, en una audiencia realizada días atrás el representante del Ministerio Público Fiscal informó que no pudieron ubicar a las supuestas víctimas para tomarles declaración y que de las testimoniales tomadas a otros policías surgió que ambos detenidos estaban alcoholizados y que habían peleado entre ellos.
La versión indica que uno de los arrestados le pegó al cuartelero, y Verón intervino para frenar la gresca entre ellos.
“Así fue que el acusado utilizó la fuerza física para propender a la seguridad de los internos y allí se generó la confusión, por la que el Sargento Mariluan radicó la denuncia”, expresó el Fiscal.
Además, dijo que en la revisación médica los detenidos presentaron lesiones en el rostro y no en la zona abdominal como se denunció, por lo que sostuvo que correspondía desvincular al policía por el hecho adjudicado, con lo que estuvo de acuerdo el abogado defensor.
La jueza María Agustina Bagniole dispuso el sobreseimiento de acuerdo a lo planteado por Fiscalía y Defensa. “… no puedo sino resolver en esa línea ya que el sistema acusatorio que nos rige limita la actuación jurisdiccional a lo estrictamente peticionado por las partes”.
Resaltó la imposibilidad de “recabar otra evidencia que sustente la pesquisa y que permita avanzar hacia la etapa intermedia” del proceso judicial y que tampoco pudieron ubicar a los afectados “ni en este trámite ni en el contravencional, lo que hubiera permitido echar un poco de luz a la situación”.