Muchas familias desearían adoptar porque no pueden tener hijos de manera biológica o porque realmente quieren acoger a niños que necesitan amor y un hogar donde crecer. Sin embargo, el Estado obra en otra dirección y hace todo lo posible para que puedan quedarse con su familia de origen o generen un vínculo con su familia ampliada. En ese derrotero, la adopción aparece como la última carta. Tal vez por eso, en Cipolletti, no hay bebés recién nacidos para adoptar y el más pequeño tiene 7 años. Son pocos y la más grande es una adolescente de unos 15 años, lo que pareciera dificultar el proceso.
Fuentes judiciales vinculadas a la temática de adopción indicaron que la mayoría son hermanos y están bajo la guardia de una familia solidaria que les ofrece contención por un tiempo o institucionalizados en un hogar de la región. Llegaron a esta situación porque no hubo forma de que pudiesen estar al cuidado de su familia de origen. Su integridad corría peligro, porque fueron maltratados, abandonados o presentaban evidentes signos de haber sido mal alimentados.
Trabajo de hormiga
En ese marco, y desde que fuera reglamentada la reforma al Código Civil y Comercial, los equipos técnicos e interdisciplinarios que acompañan la labor del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción (Ruagfa) en la Cuarta Circunscripción Judicial hacen denodados esfuerzos por que los inscriptos adopten a estos niños, ya que el acto de amor más verdadero no es hacia uno mismo, sino hacia el otro, que espera ser adoptado con toda la carga que pueda llevar encima.
Asistentes sociales, psicólogos y psicopedagogos realizan un trabajo muy intenso con quienes pretenden adoptar, en talleres que son mensuales, y si bien un grupo importante insiste en adoptar bebés recién nacidos -lo que la mayoría busca- otro grupo de inscriptos cambia su cabeza a lo largo de este proceso y se anima a adoptar niños y adolescentes, e incluso a más de uno. Tal es así que, en lo que va del año, van cuatro adopciones y se está cerrando una quinta. En uno de los casos, un matrimonio cipoleño adoptó tres hermanos y las edades oscilan entre los 8 y los 13 años.
Se advirtió que la intervención de los equipos técnicos parece que está cosechando sus logros, desde que fuera implementada la reforma al Código Civil y Comercial, que entró en vigencia el primero de agosto de 2015.
No obstante, las fuentes consultadas admitieron que la mayoría de los padres, matrimonios o personas solas que desean adoptar, aún siguen consultando por bebés recién nacidos; y cuando la ilusión se derrumba, o se predisponen a adoptar niños o adolescentes, o simplemente dejan de anotarse.
Quizás eso explique cierto desaliento en la demanda, que tiene a su vez su correlato en la provincia, donde hasta el año pasado se contaba con 172 legajos de familias que aguardaban abrir sus hogares a pequeños de un año y 165 dispuestos a hacerlo con nenes de dos. Pero para una población infantil de 6, 10 y 12 años, el número se reducía a 59.
La mayoría son alejados de sus padres biológicos porque están en riesgo, pero siempre se hace un intento por reintegrarlos.
Sin restricciones
Actualmente, se informó que los inscriptos cipoleños son 30 y la persona con más antigüedad en el registro lleva cuatro años esperando adoptar.
Según la ley, no hay restricciones para adoptar. Se pueden inscribir matrimonios, ambos integrantes de una unión convivencial o una persona soltera, viuda o divorciada. Hasta 2016, el 77% de los inscriptos a nivel provincial eran matrimonios o concubinos heterosexuales, el 21% monoparentales y el 2% parejas del mismo sexo.
Los interesados en ser adoptantes deben inscribirse en el Ruagfa, que en Cipolletti funciona en el edificio judicial de calle Roca 870, de lunes a viernes de 7:30 a 13:30. También pueden consultar en el teléfono 299 4783863 o al correo electrónico ruagfa4@jusrionegro.gov.ar.
4 años lleva una persona esperando adoptar.
Aunque se implementaron cambios en el proceso de adopción, para que las familias pasen menos tiempo a la espera de un hijo, en Cipolletti hay un inscripto que ya lleva 4 años.
Exigencias y tipos de vínculo ante la ley
Concretar una adopción no es un trámite sencillo y no todas las personas son aptas para hacerlo, aunque no hay exigencias en función del estado civil. Según lo estipula la ley nacional, para iniciar un trámite hay que inscribirse al registro que corresponda por domicilio y ser mayor de 25 años.
Y hay que tener por lo menos 16 años más que el adoptado. Esta diferencia de edad no es necesaria cuando se adopta al hijo de un cónyuge o conviviente.
La adopción puede ser plena o simple de acuerdo a lo que el juez considere más conveniente para el niño o adolescente. También existe la adopción de integración que consiste en adoptar formalmente al hijo de la pareja. La diferencia es que la plena es irrevocable, mientras que la simple es revocable.
En la adopción plena el adoptado tiene en la familia adoptiva (extendida) los mismos derechos y obligaciones de todo hijo. La adopción simple no crea vínculos jurídicos con la familia extendida.
“Hay que ver si los niños pueden ser reintegrados”
Gonzalo Valdez. Integrante del equipo interdisciplinario del Registro de Adoptantes de Mendoza
¿Por qué hay un período de prueba de 6 meses?
Durante muchos años la adopción estuvo focalizada en los adultos, en lo que esperan, cómo hacer para que esperen menos tiempo, etc. y se han acortado los tiempos, pero el plazo de seis meses es para que el sistema de protección vea si los niños pueden ser reintegrados o no a su familia de origen. Esto generara más resoluciones de adoptabilidad de niños que tienen más de 4 años.
¿Por qué no hay bebés en adopción?
Ya no existe instinto maternal puro porque está mediado por la cultura. Cuando una mujer embarazada expresa su crisis, en general, el sistema le cae encima para que siga haciéndose cargo de esta criatura.