En un año y medio, se invirtieron unos $20.000.000 para cubrir frutales rionegrinos con mallas antigranizo. Se trata de un sistema que cada día es más elegido entre los pequeños productores porque garantiza la protección de la producción ante eventos climáticos.
Se entregaron más de 15 créditos a productores locales a través de una apuesta del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca que resulta esencial para poner en marcha la cadena frutícola.
Esta inversión inicial garantiza una producción de calidad porque se evitan las pérdidas millonarias causadas por la caída del granizo.
“Sin producción, no hay empaque, no hay transporte, no hay flete, no hay nada. Sin esa inversión, es imposible que la cadena esté en marcha”, explicó Carlos Banacloy, titular de Fruticultura de la Provincia.
En ese marco es importante el rol del Estado, que ofrece créditos con una tasa subsidiada del 12,5%, “inexistente en el mercado”, destacaron desde el Ejecutivo. “Las empresas ya invierten en esto. Y poco a poco se va transformando en una realidad para el pequeño productor, gracias al acompañamiento del Estado”, resumió Banacloy.
“Como Estado ayudamos al productor porque nos interesa que haya cadena. Si nos quedamos con una fruta dañada, no se recupera la inversión. Y acá buscamos que esta fruta tenga valor”, resaltó.
La malla antigranizo es el programa de supresión más efectivo contra este evento climático usado desde los años 60. Se trata de una estructura de soporte tipo parral sobre la cual se extiende la malla, que son realizadas en monofilamento de polietileno de alta densidad, con tratamiento contra los rayos ultravioletas y antioxidante.
Se confecciona a través de un tejido llamado gasa de vuelta o giro inglés, con refuerzos laterales y de cumbreras, los mismos son adecuados para la colocación de grampas plásticas, sin dañar la tela. La mayoría de las mallas que se usan en el país son de origen nacional y se fabrican en Mendoza.
Los préstamos tienen una tasa de interés financiada por el Estado provincial, con una tasa de interés muy por debajo del promedio que ofrecen los bancos privados.
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