"El promedio de vida de una persona trans es de 35 años. El principal factor está vinculado a las barreras para el acceso a los servicios de salud como consecuencia de la discriminación". Orenella Infante.Asociación de Travestis, Transexuales y Tránsgeneros
Infante destacó que es necesario "contar con profesionales informados y sensibilizados, para poder transmitir los verdaderos problemas que atraviesa el colectivo trans, sin la mirada condenatoria y patologizadora que reciben cada vez que se acercan a un hospital o un consultorio médico".
La discriminación y la falta de información atenta muchas veces contra los derechos de las travestis cuando son atendidas por médicos.
Por su parte, la doctora María Luz Riera, ex directora del Hospital Pedro Moguillansky, aseguró: "El desafío de este proyecto es contribuir en la construcción de modelos de atención que contemplen la diversidad, y que puedan integrar el trabajo de acompañamiento, reconocimiento y fortalecimiento de la autonomía de las personas, desde la confianza y el respeto, en lugar de la crítica y la exclusión".
Inédito en el país
El proyecto desarrollado en las aulas de la facultad cipoleña de Ciencias Médicas -anticipó Infante- será enviado a todas las sedes de ATTTA en el país y surgió a partir de compartir la experiencia de la Escuela Popular de Formación en Género que implementó la UNCo. Según los impulsores de la medida, en la región se observa un desconocimiento generalizado en los equipos de salud acerca de la asistencia sanitaria prevista en la Ley de Identidad de Género y la Guía de Atención elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación.
A partir de la definición del protocolo, las tres instituciones trabajarán con la comunidad universitaria de Medicina para brindar información y formación a los futuros profesionales de la salud y realizar campañas de información en la comunidad.