Los productores valletanos suman trabas y complicaciones para la comercialización de las peras y manzanas y ya anticipan otra cosecha con escaso o nulo margen de rentabilidad. La carpocapsa, el gran fantasma del mercado brasilero, ha generado la última mala noticia. Para enviar cargamentos en 2016 habrá que demostrar exactamente dónde se colocaron las plantas de feromonas para controlar la plaga, a través de un sistema de señalización por GPS de los artefactos de control de carpocapsa. "Es una vergüenza, la última humillación que le faltaba al productor porque no se sabe a nombre de qué tenemos que hacer todas estas cosas. Si no sabemos el precio de la fruta y nadie nos garantiza que cumpliendo con todo esto nos compren la producción", se quejó el chacarero cipoleño Eduardo Artero.