"Le gatillaron el arma en la cabeza", explicó el propietario de la vivienda donde ingresaron en primer término.
Totalmente cebados, los asaltantes se dividieron y dos de ellos irrumpieron en la casa ocupada por Juan Bavaresco. A patadas, vencieron la resistencia de la puerta de ingreso y de los pelos levantaron de la cama al sorprendido vecino. Después, se sucedieron las amenazas y un reiterado pedido: "Dame la plata, hijo de puta".
La situación que vivió el vecino fue muy dramática y los delincuentes decidieron reducirlo con cables, atándole un brazo con una pierna. Nerviosos, se llevaron algunas prendas, un reloj y otros objetos que había en una valija.
El hecho estuvo marcado por la violencia y es el tercer ilícito que sufre Bavaresco desde su instalación en el pujante loteo situado a escasa distancia del destacamento policial de la Caminera.
En el sitio viven un poco más de 10 familias y la mayoría fue visitada por los delincuentes. Todos los incidentes quedaron marcados a fuego y uno de los vecinos recordó que el 4 de diciembre lo quisieron asaltar cuando se encontraba con su pequeña hija.
En todo este tiempo, no se produjeron avances en materia de seguridad y el grupo de familias quieren respuestas de los funcionarios policiales y también de las autoridades gubernamentales.