Ante el cúmulo de pruebas en su contra, Mariela Muñoz aceptó su participación en una quincena de hechos delictivos y fue condenada por la Justicia cipoleña. La mujer, que permanece detenida, eligió la vía del trámite abreviado y de esta forma solo resta saber la pena de prisión efectiva que purgará. La audiencia se programará apenas concluya la feria de verano.
De acuerdo con fuentes allegadas a la causa penal, Muñoz, quien protagonizó varios hechos mediante la modalidad conocida como “viuda negra”, se encontró en el cierre de año en un callejón sin salida ante las múltiples pruebas incriminantes que había conseguido el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti durante un exhaustivo trabajo que inició el ex fiscal Matías Stiep y continuó Gustavo Herrera.
A la hora del control de acusación, las partes acordaron un trámite abreviado y Muñoz aceptó ser la autora de 15 audaces engaños a hombres con domicilio en la región.
A diferencia de otras oportunidades, Muñoz se encuentra tras las rejas y posiblemente continúe en esa situación durante un tiempo destacado. Según fuentes allegadas a la causa, la fiscalía reclamará un castigo no menor a los 10 años de prisión efectiva.
La viuda negra registra otras condenas y, por ejemplo, uno de los últimos procesos en su contra en la vecina provincia de Neuquén terminó con un castigo en suspenso.
Años anteriores, esta circunstancia de penas condicionales, le permitió volver a delinquir sin mayores obstáculos y de forma impune.
En la mayoría de los robos, la mujer contó con la complicidad de otras mujeres y hombres, que se encargaban de apoderarse del botín de las circunstanciales víctimas. La fiscalía describió un modus operandi muy similar en cada hecho, con Muñoz utilizando fuertes dosis de Rivotril para drogar a sus víctimas y evitar que reaccionaran durante varias horas.
El seguimiento de la viuda negra cipoleña a través de los sabuesos de la Brigada de Investigaciones de esta ciudad se inició en 2020 bajo las órdenes de Stiep y derivó en múltiples allanamientos, que fueron fundamentales para recuperar objetos robados. En un primer momento, se trabajó como una megacausa y se apuntó al delito de asociación ilícita. Sin embargo, ante la posibilidad de severas condenas, varias cómplices de Muñoz pidieron un trámite abreviado y aceptaron su culpa en parte de los hechos.
La enorme tarea llevada adelante por la fiscalía cipoleña y sus colaboradores de la Brigada de Investigaciones puso fin a los audaces atracos encabezados por Mariela Muñoz. En la acusación expuesta ante el juez se remarcó que era la líder de un grupo de delincuentes que operaban en gran parte del Alto Valle y Neuquén. “Era la jefa y organizadora del grupo”, recalcaron los acusadores en los trámites de la formulación de cargos y control de acusación.
Asimismo, su audacia quedó probada cuando de manera ingenua se le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria y un seguimiento a través de una tobillera electrónica. La mujer, sin demorarse, se cortó el dispositivo y se alejó de la zona con rumbo desconocido. Cuando la Policía visitó su departamento de las 1200, solo encontró la tobillera junto a una mamadera. Una vez más, la fiscalía tuvo que realizar distintas gestiones para recapturarla y, pasados unos meses, fue ubicada en la ciudad de Rosario junto a su pareja por personal de Gendarmería.
En la acusación inicial se le atribuyeron 16 hechos y la condena final contempla 15 robos. Respecto de las pruebas, varias víctimas la reconocieron y estudios científicos como análisis de ADN determinaron su participación sin margen de duda.