A pesar de que existe una patrulla que es financiada por los vecinos, un destacamento policial y el alambrado contra la Ruta 22, la inseguridad no se tomó vacaciones.
La última semana se registraron varios "escruches", metodología que consiste en desvalijar una vivienda cuando los dueños no están.
El primero de los robos ocurrió hace diez días, cuando los delincuentes aprovecharon un corte de electricidad que se registró en la zona e ingresaron a una vivienda tras forzar el portón.
Allí, se robaron electrodomésticos, objetos personales y el auto familiar, que luego fue encontrado por la Policía en un barrio de la ribera de la ciudad. Los otros tres ocurrieron la semana pasada, casi en simultáneo.
Cuatro casas fueron desvalijadas la última semana en ese barrio.
Los delincuentes aprovecharon que estas familias se habían ido de vacaciones para ingresar y, con tiempo, llevarse todo. En un caso robaron hasta el auto.
Los investigadores aseguran que los delincuentes tienen estudiados los movimientos de las viviendas, ya que ingresaron cuando los dueños se encuentran fuera por vacaciones. Ante esta situación, la Policía solicitó a los vecinos avisar ante vehículos o personas sospechosas.