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A 75 años de la muerte de Carlos Gardel

Ese día trágico también falleció en el accidente aéreo Alfredo Le Pera su colaborador más estrecho a partir de la década del treinta.
Cipolletti.- Hace 75 años, el trágico accidente aéreo en Medellín apagó la vida de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, una dupla que cambió la historia del tango canción para siempre. Para Gardel, esa fatídica muerte, en el punto más alto de su carrera como estrella de cine y cantor popular, fue el salto a la inmortalidad como ícono porteño alrededor del mundo. Para Le Pera, su colaborador más estrecho a partir de la década del treinta, como guionista y letrista de las canciones en los films Cuesta abajo, El tango en Broadway, El día que me quieras y Tango Bar fue la conclusión de un papel secundario tan glorioso como en las sombras.
El origen de estos dos artistas parece formar parte de una extraña paradoja en la formación de un adn tanguero universal, que logró su consagración a partir de las particularidades que imprimieron dos creadores nacidos en el extranjero. De la identidad errática de Gardel -entre Toulouse y Tacuarembó- se habló muchas veces, pero poco se conoce del gran hombre detrás de la leyenda.
Los aficionados deben saber que Le Pera, el creador de letras inolvidables y emblemáticas del tango canción como "Volver", "Melodía de arrabal", "Sus ojos se cerraron", "El día que me quieras", "Cuesta abajo", "Soledad" y "Volvió una noche", fueron pergeñadas por un poeta concebido en la ciudad de San Pablo (Brasil), el 6 de junio de 1900.
Un dato más dentro de una anecdótica y jugosa vida privada -amores de juventud, pasiones entre bambalinas, vida bohemia y la trágica muerte del amor de su vida, la vedette Aída Martínez- que nutrió de leit motiv sus letras y contrasta con el recuerdo de un hombre hosco de carácter taciturno y opaco. "Para el argumento de El día que me quieras, comenzamos a hurgar en la vida de Gardel y la encontramos exenta de romántico interés. La de Le Pera, en cambio, tenía episodios románticos en abundancia", cuenta Terig Tucci en su libro Gardel en Nueva York.
El rol de partenaire poético e inspirador de historias universales con color local que jugó Le Pera fue trascendental para montar la estatura de Gardel como transmisor de una identidad porteña y una lírica que perduraría y se agrandaría incluso con el paso del tiempo. Con ocho películas en un corto lapso de tres años, a partir de Espérame, filmada en 1932, la dupla fundó un repertorio poético musical, escrito entre el apuro de los sets de filmación, que alcanzaría el bronce. (Fuente La Nación)