El gobernador Alberto Weretilneck volvió a cuestionar el largo tiempo transcurrido entre la usurpación de las tierras y la resolución judicial del litigio por el Barrio Obrero. Al respecto, consideró que la sentencia "es tardía" porque el desalojo es casi impracticable, por lo que debería buscarse alguna alternativa que "permita la venta" del predio.
La postura de Weretilneck es la misma expresada públicamente en noviembre de 2013, cuando consideró que "cuando la Justicia llega tarde, no es justicia". En aquella oportunidad, el STJ había rechazado un recurso de los habitantes del asentamiento.
El mandatario, quien era intendente de Cipolletti cuando el lugar fue usurpado, sostiene que la vía forzosa es improbable, pero que "debe contemplarse el derecho de los propietarios, quienes se ven afectados y no pueden usar sus tierras".
Ayer, en declaraciones a Canal 10, el gobernador planteó una vez más la necesidad de buscar una salida pacífica a las diferencias, a través de la negociación de la venta de la chacra.
Hace algunas semanas, el Ejecutivo envió mediadores a dialogar con los involucrados, aunque tras los contactos iniciales no hubo nuevas reuniones en Cipolletti.
La Justicia, como paso previo a ordenar el desalojo, debe arbitrar un encuentro entre el propietario, las familias y funcionarios de los gobiernos de la ciudad, de la provincia y de Nación.