La temporada alta de riego de calles está llegando a su fin, por la proximidad de la época de lluvias, pero los vecinos de calles de tierras siguen muy atentos a la prestación del servicio debido al polvo que suele volar ante la menor brisa cuando la tierra está seca. Por eso, habitantes de calle La Esmeralda cuestionaron los servicios contratados por la comuna porque “dan la vuelta a mitad de camino, antes de llegar hasta el final”. Según denuncian quienes viven “al fondo” de la calle, entre chacras, canchas de fútbol y otros emprendimientos, los choferes no llegan hasta las últimas viviendas de la zona rural, sino que dejan cada día entre 100 y 200 metros sin servicio. “Tenemos que regar nosotros, manguerear tranqueras y la calle para no quedar tapados de tierra”, se quejó uno de los vecinos afectados.
Según detallaron, los vehículos que llegan hasta el lugar no pertenecen a la Secretaría de Servicios Públicos, sino que forman parte del grupo de prestadores privados contratados especialmente para incrementar los recorridos durante la época de más calor. Por ello, los vecinos desconocen si son marginados por la planificación municipal o por un decisión empresarial.