La propietaria de la vivienda denunció ante la Justicia que le usurparon la casa el 23 de julio pasado. Según trascendió, la mujer de unos 60 años estuvo un tiempo sin poder habitarla ya que trabajaba como empelada doméstica y por la cuarentena debió quedarse cama adentro.
Ente esa situación, un grupo de personas aprovechó la soledad de la vivienda e ingresaron para ocuparla de forma ilegal. Esta gente retiró las pertenencias de la dueña y las arrojó a la calle. Los vecinos advirtieron lo ocurrido y llamaron a la policía, pero sin orden judicial no se puede realizar un desalojo.
Desde el Ministerio Público Fiscal informaron a LM Cipolletti que recibieron la denuncia correspondiente y que se están investigando las circunstancias. La primera hipótesis que maneja el fiscal a cargo de la causa es que las personas que usurparon las viviendas serían parientes de unos vecinos del mismo barrio, y podrían haber sido ellos quienes gestionaron el delito y permitieron el ingreso.
Si Fiscalía cuenta con las pruebas suficientes, en la semana podrán formularse cargos.
La acusación judicial no sólo recaerá sobre los ocupantes sino también sobre los vecinos que prestaron ayuda para perpetrar el delito.