"Yo estacioné el auto y mi mujer y mi hija bajaron al negocio. Entonces puse música y me quedé esperando. En ese momento veo una camioneta que se estaciona atrás mío, bien pegada, y del interior baja un hombre corpulento, de unos 40 años aproximadamente. Se acerca y me golpea violentamente la ventanilla del auto con el puño, gritándome que me vaya a otro lado, que él vivía ahí y ese era su lugar para estacionar", narró Olivera.
Así fue que iniciaron un intercambio de palabras, tras el cual -según consta en la
denuncia- el hombre regresa a su camioneta y vuelve a salir, esta vez blandiendo un arma reglamentaria 9 milímetros en su mano derecha. "Mientras me apuntaba con el arma me gritaba que me las tome, que me vaya rápido porque disparaba. La situación me asustó mucho, así que puse en marcha mi auto y me fui hasta el destacamento policial, que queda a unos 100 metros del lugar, más o menos", indicó el denunciante.
Allí radicó la denuncia, contó todo lo que sucedió y volvió al lugar junto a agentes de la unidad. Su mujer y su hija habían salido del comercio sin saber qué era lo que estaba pasando. Además, un grupo de curiosos vecinos comenzó a acercarse para saber de qué se trataba tanto despliegue de uniformados en el barrio.
Fueron a la vivienda del supuesto amenazante y lo identificaron como un hombre perteneciente a las fuerzas de seguridad. No se detalló, sin embargo, de cuál de ellas forma parte. "No sé si es de la rionegrina, la neuquina o la federal, pero en el destacamento me confirmaron que era policía y lo mismo me dijeron vecinos del lugar", señaló Olivera.
"Mientras me apuntaba con el arma me gritaba que me las tome, que me vaya rápido porque disparaba. La situación me asustó mucho, así que puse en marcha mi auto y me fui hasta el destacamento policial". César Olivera. Víctima de las amenazas del policía.Caso inédito
Según narró, el hombre continuó amenazándolo incluso frente a los efectivos que intervinieron y - se lamentó- "nadie hizo nada, ni lo llevaron para interrogarlo, ni nada. Por eso es que decidí hacerlo público", contó.
La intimidación denunciada fue más que llamativa, ya que el vehículo no se encontraba interrumpiendo el ingreso vehicular a la propiedad. Solo estaba frente a una vivienda, lugar que pretendía ocupar el supuesto policía.
Olivera tiene 30 años, vive en Puente de Madera, es empleado de comercio y se desempeña en la sucursal del centro del supermercado La Anónima. Admitió sentir miedo por las amenazas recibidas y pidió que "más allá de que se trata de un funcionario público, se haga algo al respecto, porque este hombre no puede andar así por la vida, amenazando a la gente con un arma de fuego para que estacione en otro lado".