Es un peligro constante y un motivo de bronca entre los bomberos. En Cipolletti es costumbre eliminar basura, ramas y pastos crecidos con una fogata, pero la avivada generalmente termina mal porque el fuego es muy difícil de contener. Ayer la sirena del cuartel cipoleño no tuvo descanso y en varias ocasiones las cuadrillas tuvieron que llegar hasta chacras en producción cuyos árboles frutales estaban acechados por el fuego.
En la zona norte de la ciudad, entre Michi Michi y el Puente de la “S”, casi en el límite con Cinco Saltos, los manzanos directamente quedaron atrapados por el fuego.
Afortunadamente, el viento no era muy intenso y los voluntarios del cuartel pudieron controlar el siniestro evitando pérdidas totales.
Según confirmaron desde Bomberos, ayer hubo numerosos incendios de pastizales que terminaron fuera de control y los obligaron a cruzar la ciudad a toda velocidad.
En ningún caso se habrían registrado personas heridas, ni tampoco se supo -como es costumbre- quién encendió la llama que desató el incidente.