El cipoleño contó que una de las primeras viviendas afectadas fue la de su vecino, quien enseguida se comunicó con ARSA para alertar sobre el inconveniente. El jueves, fue su casa la que amaneció con aguas servidas en la vereda y con el agravante del desborde de la cámara séptica. En consecuencia no pueden usar el baño. "Se está haciendo una laguna en la calle y los desechos de las cloacas están bajando para otras casas", contó Néstor.
El malestar de los vecinos del sector crece por la falta de respuesta de ARSA, que los mantiene en vilo sin darles una solución y, peor aún, a pesar de los insistentes llamados no se acercaron para conocer el problema.
"El olor es terrible, imagínense lo que significa tener aguas servidas en la vereda, que si no vienen se nos va a meter en la casa", manifestó el damnificado indignado por el nuevo vecino indeseado del barrio: el mal olor de las cloacas .