De acuerdo a fuentes policiales, todo comenzó en horas de la tarde, cuando el hombre convocado por la Justicia concurrió a las oficinas de las calles San Martín y España junto a otro testigo. Ambos cumplieron con el trámite de la declaración y tenían previsto su regreso desde Roca por la Ruta 22. Pero recorridos algunos kilómetros, comprobaron que los perseguía una camioneta y, en apariencia, se habría sumado una moto. Aceleraron la marcha y decidieron pedir auxilio en el puesto caminero de Allen.
Mucho miedo
“Están aterrorizados”, confesó una fuente policial, sobre el estado de los testigos. Por otra parte, anoche LM Cipolletti, junto con un equipo de la Televisión Rionegrina, pudo contactar a la esposa del testigo protegido, quien no ocultó su inquietud por su vida y la de sus hijos. Se encontraba a varias cuadras de su casa a la espera de su marido y confirmó que Gendarmería sólo había concurrido por última vez a las 16 y que luego se quedaron sin ningún tipo de custodia.
Hasta la caminera de Allen concurrieron familiares de Maciel para brindar su respaldo a los testigos y exigir la concurrencia de los funcionarios judiciales encargados de su cuidado. Sobre el tema de la custodia, la esposa del testigo remarcó que los gendarmes les brindaron protección permanente hasta el martes y que después se interrumpió debido a “problemas de personal”.
Más allá de que el trabajo judicial de los últimos días se desarrolló bajo reserva, trascendió que los aportes de los testigos fueron fundamentales para centrar las sospechas en una banda narco de la región valletana. De esta forma, los investigadores tendrían una base firme para avanzar con su labor.