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"Una final olímpica es posible"

Toledo habló de lo que se viene en la previa de sus segundos JJ.OO.
A seis meses de vivir su segundo Juego Olímpico, Brian Toledo pasó por Cipolletti en el marco de la Fiesta Nacional de la Actividad Física que concluyó anoche en el predio de Pacheco y Rivadavia.
Amable y de perfil bajo, su físico imponente resaltó entre la multitud de la prueba familiar de 4 kilómetros el sábado por la noche, a la cual se sumó de manera espontánea y alejada del protocolo.
Es que el trabajo planificado de este lanzador de jabalina de 22 años no se detuvo nunca desde que pegó el salto en los Juegos Evita 2009. A partir de allí, fue oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2010 y el año pasado finalista en la fecha del Mundial de Atletismo que se desarrolló en Pekín, China, de la mano de su entrenador y amigo, Gustavo Osorio.

"Ahora estoy en una etapa de base, esperando el momento de viajar a Europa para seguir sumando experiencia con los mejores. A Brasil tengo planificado ir también a competir antes de agosto, por lo que el año será intenso para mí", anticipó.

"Imaginar que podía clasificar a una final del Mundial era impensado y sucedió, así que por qué no soñar alto".

También en agosto, pero del 2015, el oriundo de Marcos Paz fue noticia en todos los medios nacionales por su sexto puesto mundialista, lanzando a una distancia de 83 metros y 32 centímetros.
Con esa experiencia, no se puso techo para Río, sólo el deseo de superarse a sí mismo. "No especulo con cuántos metros debo tirar. Sólo quiero estar sano, suelto y cumplir toda la planificación previa. Parece que faltara poco, pero en el ciclo del deportista, hasta agosto falta un montón", explicó. "No sé si es imposible clasificar a una final olímpica, la del Mundial también lo era y sucedió. Estando bien es día, puede suceder cualquier cosa", contó.

Centradísimo, ante el público que antes lo había escuchado en la sala del casino local, explicó que lo mejor de un lanzador es entre los 26 y 32 años de edad, como para dimensionar todo lo conquistado a nivel personal hasta aquí.

Su nombre y apellido se convirtieron en una marca registrada de todo lo que una buena política deportiva es capaz de lograr a partir de la detección de talentos. "Al atletismo le debo todo, sobre todo las posibilidades que he tenido a partir del deporte. Soy un enamorado de lo que hago todos los días", cerró.

Una charla diferente con destacados del deporte argentino


Nicolás Fernández Miranda (rugby), Marcos Milinkovic (vóley), Brian Toledo (atletismo), Daniela Krukower (judo) y Lola Cantera (natación) brindaron ayer una charla, cerrando las actividades programadas por la Fiesta Nacional de la Actividad Física.

Con la moderación del periodista Gastón Recondo, pasadas las 11 en el salón del casino local se fue armando el encuentro que contó también con preguntas del público y la presencia de distintos funcionarios políticos.

Desde los inicios en cada uno de los deportistas hasta las motivaciones diarias para levantarse a entrenar fueron eje de la charla en la que el lanzador de jabalina y la nadadora local se mostraron agradecidos por "compartir y seguir aprendiendo de grandes representantes del deporte de la Argentina".

Fernández Miranda tuvo, además, especiales palabras de agradecimiento a lo que fue la visita de Hindú a Marabunta hace una semana y elevó la figura del técnico José "Tito" Fernández, un revolucionario del rugby, que tomó a la primera división del Elefante en el ascenso y lo llevó a ganar todo junto al cipoleño Tomás Solari, "un amigo que en tres años marcó más tries que ningún otro en Hindú", recordó el ex medio scrum de Los Pumas.

Milincovic, por su parte, elevó la sapiencia de Daniel Castellani para conducir a la Argentina campeona panamericana de 1995: "Un grupo de jóvenes apasionados que hasta limpiaba el piso del gimnasio y ponía las redes para poder entrenar todos los días", contó a modo de ejemplo de todo lo conquistado a nivel infraestructura desde esa época.

Y marcó diferencias importantes de época al recordar la ausencia de redes sociales como algo favorable para su generación. "Ese aspecto contribuyó a no sentir nunca presión y disfrutar más de lo que nos pasaba con la selección", recordó el ex 1 albiceleste.