Una familia del
barrio Don Bosco fue desalojada de la casa en la que vivía desde hacía más de 6 años tras un confuso episodio de violencia. Los vecinos de la zona le tendieron la mano solidariamente y consiguieron una solución provisoria a través de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia.
Lorenzo Epul, de 33 años, contó que las primeras dos noches después del desalojo, él y su mujer tuvieron que dormir en la calle, específicamente en un pasillo ubicado junto a una iglesia evangélica. Sus cuatro hijos –de 12, 8, 6 y 18 años– fueron alojados en el patio de una vivienda mientras que a su nietito de tan sólo 2 años lo recibieron en una casa del barrio.
Según el hombre, en un principio en el Municipio no los quisieron recibir e hicieron oídos sordos a sus pedidos de auxilio. Pero todo cambió el sábado por la tarde, cuando Lorenzo caminaba por la zona del cementerio. "Ahí lo vi al intendente (Aníbal Tortoriello) y lo encaré. Le expuse la situación y me dijo que no podía ser lo que me estaba pasando. Ahí nomás se puso en contacto con la secretaria de Acción Social y nos consiguieron un lugar para alojarnos por dos noches, en el Residencial Cipolletti".