Alumnos y docentes de la Escuela 33 se llevaron un gran susto ayer cuando tuvieron que evacuar el edificio por la rotura de un caño de gas sobre la calle Roca, frente al establecimiento. Las autoridades se comunicaron con los padres de los chicos y difundieron la noticia por las redes sociales para que los retiraran con urgencia. El inconveniente surgió a raíz del reasfaltado que se está llevando a cabo en ese sector de la ciudad.
Desde el principio, los docentes aseguraron que la situación estaba bajo control y que las medidas tomadas fueron por precaución. Se trasladaron a la parroquia San Pablo, ubicada a pocos metros, en la calle Uruguay, donde esperaron a que todos se fueran a sus casas sanos y salvos.
La coordinadora escolar Lorena Montovio informó que hicieron “una suspensión preventiva porque en el transcurso de la mañana trabajadores de la Municipalidad (en realidad fueron de la empresa que se encuentra realizando el asfalto en esa calle) rompieron un caño de gas”. Intervinieron Defensa Civil y la empresa Camuzzi, que se encargó de realizar una prueba en la escuela con un aparato especial llamado explosímetro que determina el nivel de riesgo en el área.
Afortunadamente, el equipo dio como valor cero y el alivio se pudo sentir en el aire. Desde Camuzzi aseguraron que todo estaba en orden y mañana volverían a comenzar las clases de manera normal.