“Nos dieron mil vueltas y nunca nos daban la camioneta, y cuando se enteraron que íbamos a hacer la denuncia, comenzaron las amenazas”, dijo la mujer que se encadenó en el portón de acceso a la casa de la familia Costich.
La denuncia por estafa fue radicada en una fiscalía de esta ciudad. “Porque acá en Neuquén son todos unos corruptos y una mierda, que no te dan respuesta”, afirmó la damnificada.
Tras la presentación judicial, las amenazas se hicieron realidad. “Una vez fueron armados a mi casa en Cipolletti, a partir de eso y por el tenor de las amenazas telefónicas, nos pusieron custodia policial durante 15 días”, indicó indignada Zulma, y recordó que una de las intimidaciones fue bien concreta: “Vamos a hacer cagar a tu familia”.
“Nos equivocamos nosotros. Antes habíamos comprado a otro gitano y fue muy honesto. Pensamos que este atorrante era hijo y nos estafó”, confesó la vecina cipoleña.
“Ellos han trabajado con mi plata y tuve que pagar abogados, y ellos se van a tener que hacer cargo de la deuda y los gastos”, agregó.
La magnitud de los afectados por la familia gitana que vende autos se reveló ayer cuando junto con Zulma Rodríguez y su esposo se sumaron a la protesta de vecinos de Allen y Cinco Saltos. En algunos casos, entregaron sumas de dinero menores aunque vivieron situaciones similares, con amenazas de muerte e intimidaciones.
En cuanto a las formas en que se contactaron con los vendedores, hubo clientes que lo hicieron a través de internet y otros concurrieron a la propiedad situada sobre calle Primeros Pobladores.