Una casa o, mejor dicho, el estado de abandono de una casa ubicada en pleno barrio San Pablo preocupa e indigna a los vecinos, sobre todo a los que viven a escasos metros o a quienes tan sólo los separa un paredón. Es que la mugre, los yuyos descontrolados y la proliferación de ratas, arañas y otras alimañas convirtieron a la vivienda en un verdadero foco infeccioso, del que no se pueden olvidar cuando al salir o ingresar de sus hogares, se topan con esa mugrosa postal y el vaho nauseabundo de la basura les corta la respiración.
La casa, además, hace las veces de baño público cuando no hay otro lugar más accesible para orinar y defecar. Y se ha convertido en una especie de búnker codiciado por extraños que ya en una oportunidad intentaron apropiarse del lugar.
Está ubicada sobre calle Uruguay, entre Vélez Sarsfield y San Martín, justo al lado de la entrada al garaje de un conocido edificio del barrio San Pablo. Yohana Salas, mamá de un bebé de diez meses, alquila otra propiedad lindante y expresó su preocupación: “Estamos en riesgo, la casa es un foco infeccioso”.
Ella alquila a y vive en el lugar desde hace dos años. Junto a otros vecinos, contactaron al dueño de la casa abandonada, oriundo de Villa Manzano, y entonces supieron que fue alquilada para ser utilizada como depósito. De hecho, el inquilino no vive ahí y en su interior ha dejado un montón de papeles que son el caldo de cultivo para ratas y otros animales indeseables.
Al inquilino aún no lo pudieron ubicar y, por lo que Yohana y otros vecinos han acudido en reiteradas ocasiones al Municipio para hacer el reclamo. Lo que ellos quieren es que alguien se haga cargo de la limpieza del lugar. “Ya encontrados dos ratas en nuestro patio y no nos sirve de nada fumigar si al lado está el foco infeccioso”, razonó la mujer. Y recordó que, en una oportunidad, tuvieron que llamar a la Policía porque dos personas intentaron usurpar la vivienda.
A raíz de los reclamos que presentaron en la Municipalidad, hace algunos meses se presentó un inspector en el lugar y realizó una recorrida. Sin embargo, luego de su visita no hubo otro movimiento que hiciera pensar en una pronta solución. “Quedó en la nada”, acotó Yohana.
Ante la falta de respuestas, decidieron hacer público su reclamo con la expectativa de que alguien se haga eco de su preocupación y tome cartas en el asunto, más aún cuando hay muchos niños viviendo en la zona, lo que acrecienta el temor de las familias en el barrio San Pablo.
Ratas: Muchos tiran residuos en la casa, donde proliferan también ratas y todo tipo de insectos.