La cipoleña Lilia Calderón, referente del Barrio Obrero y del Foro por la Tierra y la Vivienda, participó en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en el que las figuras centrales fueron el papa Francisco y el presidente del país altiplánico, Evo Morales.
El magno acontecimiento se concretó los días 7, 8 y 9 del mes en curso y tuvo un impacto internacional por el compromiso asumido por el sumo pontífice en los temas fundamentales de la reunión: la tierra, el techo, el trabajo y la integración de los pueblos.
Calderón, integrante del Movimiento Popular La Dignidad Tupac Katari, arribó de vuelta a la ciudad el sábado por la noche y enseguida se puso al frente de los reclamos del asentamiento que lidera, en el que ayer las intensas lluvias nocturnas causaron otra vez inconvenientes en los precarios servicios básicos, además de acentuar el riesgo de enfermedades en la población.
La dirigente volvió feliz y todavía emocionada por lo que le tocó vivir. Estuvo en deliberaciones junto con representantes de organizaciones de todo el mundo y, en particular, de América Latina, y formó parte del grupo de 120 personas que accedió al privilegio de estar al lado del escenario donde habló Francisco, acompañado por el presidente Evo y distintas personalidades.
Incluso, tuvo oportunidad de hacerle llegar al papa y a Morales una carta personal en la que les da a conocer la situación del Barrio Obrero, uno de los asentamientos emblemáticos de Cipolletti por la enorme cantidad de familias que habitan allí, tanto en su sector A, el más extenso, como en el B. De este modo, el caso de la toma y el reclamo de sus pobladores ya ha llegado a algunas de las máximas instancias internacionales, en busca de una solución.
La referente de los ocupantes destacó ayer que durante las jornadas de deliberaciones pudo exponer acerca del reclamo de expropiación de las tierras, que figura como el principal en muchas tomas de Cipolletti y en otras comunidades de Río Negro y la Argentina.
Manifestó que también hubo fuertes críticas a la especulación inmobiliaria por los sufrimientos que genera en amplios sectores de la población, que se ven impedidos de tener un lugar donde vivir.
La falta de tierras para una vivienda digna es una situación que se repite no sólo en el país, sino que se extiende prácticamente por todo el planeta.
Para Calderón, las propuestas surgidas del encuentro fueron tomadas como suyas por el papa y el Vaticano, en la forma de diez nuevos mandamientos que hacen a los derechos de todas las personas a vivir mejor, con trabajo, con un techo propio y, para los campesinos, con superficies en las que poder cultivar y salir adelante, algo que hoy es muy difícil.