Ricardo Galasso - galassor@lmneuquen.com.ar
Hace poco más 20 años, el tenis, un deporte siempre impoluto a los hechos de violencia, sufrió en un enfrentamiento por Copa Davis entre Argentina y Chile, uno de esos arrebatos de agresión propios del fútbol. Fue en el Parque O’Higgins de Santiago, en un match por la Zona Americana de la competencia. Integraba aquel plantel nacional el cipoleño Mariano Hood, designado para disputar el dobles junto a Sebastián Prieto, encuentro que no se jugó, como el resto de la serie, porque todo acabó en la primera jornada cuando el equipo argentino se retiró tras ser agredido verbal y físicamente por el desaforado público chileno.
Cumpliendo con la cuarentena por la pandemia de coronavirus, el Niño -ex subcapitán del equipo que obtuvo la única Copa Davis de nuestro país- hizo un repaso de aquel triste momento. “Fue una pena todo lo que pasó porque los dos teníamos un buen equipo”, rememoró. Un vistazo por los nombres más destacados así lo certifica: Marcelo Ríos (en ese momento N° 8 del mundo y ex 1); Nicolás Massú, Fernando González por el lado local. En tanto Argentina tenía a Mariano Zabaleta y Hernán Gumy. “Todo terminó de la peor manera”, recordó.
En el primer punto, aquel 7 de abril del 2000, Ríos venció a Gumy por 6-4, 6-3, 4-6 y 6-1. En el segundo, cuando Zabaleta vencía a Massú por 7-5, 2-6, 7-6 (1), 3-1 y 15/0, se desató la batalla. Desde la tribuna empezaron a volar sillas y todos tipo de objetos. El plantel argentino se fue al vestuario y no salió a jugar. Chile (se le dio por ganada la serie 5-0), tras dos fallos, fue finalmente sancionado: no se le permitió ascender y durante dos años no pudo jugar como local. Argentina, condenada a disputar la Zona Americana II, finalmente salvó la permanencia (4-1 a Colombia).
“Lo que me acuerdo de esa Copa Davis es que llegamos con un marco de rivalidad exagerado para un partido de tenis”, señaló Hood. “Había un clima extra. Como una cuestión de rivalidad en la que se mezcló el fútbol (días antes de la serie por las eliminatorias sudamericanas, el seleccionado argentino dirigido por Bielsa le había ganado a Chile 4-1 en Buenos Aires) y fue una guerra. Ya en los entrenamientos la gente mostró hostilidad. Como en el primer punto Ríos controló a Gumy, no pasó nada. Pero después, con el segundo, entre Zabaleta y Massú empezaron los problemas”, dijo Hood.
“Hubo fallos discutidos, no ayudó tampoco el supervisor a calmar los ánimos. Yo sentía que había mucho público que no era del tenis”, completó el cipoleño sobre aquel momento. “Yo estaba debajo de una tribuna conteniendo al padre de Zabaleta que estaba sufriendo. Tres segundos antes de que explotara todo le digo: ‘Carlos, cuidado porque acá se arma la hecatombe’. Termino de decirle eso y cuando hace un paso para la cancha, veo cómo le parten una silla de plástico en la cabeza. Le empieza a salir sangre y automáticamente se arma del descontrol”, expresó.
Para Hood, fue triste esa Copa Davis. “Lamentablemente, se generó algo que hasta hoy lo recuerdo y espero que no vuelva a suceder nunca más”. Y sí, ya pasaron 20 años, pero cómo olvidar tamaño escándalo, tan atípico en el tenis.