De la inflación no se salva nadie y los presos que se encuentran alojados en las cárceles federales de la región valletana también salieron a quejarse de los elevados precios que pagan en las denominadas “cantinas”. Uno de los reclamos llamativos lo protagonizó un hombre que permanece preso en General Roca y quien, mediante un hábeas corpus, aseguró que las tarifas en el sector cantina aumentan “cada dos semanas”. Totalmente ofendido, exigió la exhibición de la lista de precios de la proveeduría.
En primera instancia, el interno de la Unidad 5 del Servicio Penitenciario Federal hizo una presentación ante el Juzgado Federal de Roca, pero fue desestimada. Ante la ausencia de respuestas, decidió interponer un hábeas corpus ante el Tribunal Oral.
A la hora de dar su impresión sobre el malestar del preso por el tema inflacionario, la autoridad judicial que intervino primeramente no desconoció el asunto y destacó que “la situación inflacionaria es un problema que aqueja a todos los ciudadanos del país –y lógicamente también a quienes se encuentran privados de su libertad– si bien comparto su preocupación por el tema, la situación no habilita la acción que aquí se pretende”.
Tampoco los camaristas le pudieron dar una solución al preso en cuanto al tema de los precios y en su respuesta al recurso presentado coincidieron en que la inflación “se encuadra lamentablemente en el contexto nacional”.
La herramienta del hábeas corpus
La presentación de hábeas corpus no resulta extraña y los presos utilizan este procedimiento judicial con numerosos fines. En la mayoría de los casos, los reclamos tienen que ver con las condiciones en que se encuentran alojados o por presuntos malos tratos que reciben. También hay múltiples pedidos por el dinero que tienen en cajas de ahorro o, en algunos casos, el denominado fondo de reserva, que es manejado por la sección contaduría de los penales federales.
En este marco, no dejó de sorprender la presentación por el tema de la inflación y los precios que se pagan puertas adentro en la cárcel roquense.
Asimismo, el presidiario denunció que los vueltos por sus compras eran reintegrados “demasiado tarde”.