El interno que en junio se cosió la boca y que estuvo en huelga de hambre en reclamo de su liberación nuevamente volvió a protagonizar un violento incidente, cortándose las venas e ingiriendo trozos de metal. El hecho ocurrió anteayer y, según fuentes judiciales, permanece internado en el hospital Pedro Moguillansky, donde iba a ser revisado para determinar si era cierto que había comido acero y, en ese caso, establecer el daño que le habría provocado.
Se trata de Diego Montecino, quien en diciembre de 2013 fue condenado a la pena de 6 años de prisión por haber abusado sexualmente de una menor en la localidad de Catriel. El presidiario asegura ser inocente y pide a la Justicia su liberación, ya que las pruebas por las que habría sido condenado, a su criterio, no fueron suficientes. El Superior Tribunal de Justicia de la provincia se encuentra evaluando el recurso de casación que presentó su defensor.
Lo sucedido con el preso trascendió ayer. Según la información a la que tuvo acceso LM Cipolletti, Montecino se provocó 50 cortes en sus brazos. No se pudo saber si alguno de ellos era de gravedad y tampoco con qué se habría provocado las heridas. Fuentes allegadas a la investigación comentaron que se trata de determinar cuál habría sido el arma que utilizó y dónde la habría conseguido, porque era un interno que tenía antecedentes por situaciones similares.
El primer incidente lo protagonizó cuando conoció la sentencia. Esto sucedió en la sala de audiencias de la Cámara Segunda, el pasado 10 de diciembre, cuando le comunicaron que iba a quedar detenido. Montecino siempre sostuvo que era inocente y cuando escuchó el veredicto mostró su furia rompiendo un escritorio.
Cinco meses después regresó a la misma sala judicial pero esta vez con su boca cosida. La decisión la tomó cuando le rechazaron la excarcelación que había pedido. En esa oportunidad fue atendido por el camarista Pablo Repetto. Durante esa audiencia, el juez le explicó que no tenía facultades para revisar su sentencia y pidió a las autoridades del penal que le hagan un seguimiento ya que había amenazado con colgarse en su celda.
El hombre de 30 años fue llevado a juicio por un hecho ocurrido en mayo de 2012 en Catriel. La víctima denunció que esa madrugada estuvo con el imputado en un boliche y que después se fueron a su departamento, donde se habría producido el abuso sexual.
Quiere el cumplimiento de salidas
Otro preso que permanece alojado en el Establecimiento de Ejecución Penal 5 de esta ciudad, Bernardino Sánchez, quiere que las autoridades penitenciarias y judiciales cumplan con su régimen de salidas laborales. Aseguró a este diario que desde mayo no tiene el beneficio y que él quiere buscarse un trabajo.
Pidió que tanto el Patronato de Presos y Liberados como las organizaciones de Derechos Humanos se acerquen y atiendan su caso, que es muy similar al de otros internos.