Rápidamente, una gran cantidad de automovilistas quedaron atrapados en el corte. Las filas que se fueron formando con el correr de los minutos sumaron a transportes de cargas y de pasajeros y, como ya es habitual, hubo choferes de colectivos que hicieron bajar a los usuarios en la rotonda. Para continuar viaje, tuvieron que caminar soportando una brisa helada sobre el río hasta Neuquén.
Frente a las ex cabinas del peaje, donde se apostaron los militantes del MTD, muchos con niños pequeños, se escucharon bocinazos y algún que otro reproche de los peatones, aunque ayer no se observaron los tensos cruces de piquetes anteriores.
Sin demandas puntuales para el gobierno local, ni a las provincias de Río Negro y Neuquén, los integrantes de la organización social mantuvieron la protesta entre las 12 y las 14, aunque desatar el nudo de vehículos que se formó en la zona demoró algún tiempo más. Los impacientes que se colaban por la banquina o circulaban a contramano por la ruta complicaron aún más un mediodía caótico.