El raid del adolescente empezó muy temprano, cuando personas que esperaban un colectivo en Primeros Pobladores y Esquiú alertaron a la Policía sobre las molestias ocasionadas por dos menores. Enseguida, se dirigió al sitio un patrullero y buscaron identificar a los sospechosos. Lo que parecía un trámite terminó con un efectivo herido en el abdomen por un puntazo y un posterior forcejeo para reducir al atacante.
Como en otras ocasiones, se concretaron las diligencias de rigor, se le dio intervención a Promoción Familiar y se comunicaron con los padres. El menor detenido no dejaba de mostrarse molesto y estalló apenas llegó su familia, que trató de calmarlo sin suerte. Ante la mirada sorprendida de los oficiales, indicaron las fuentes, se trenzó a golpes con el padre. No contento con el incidente en el interior de la subcomisaría, salió al exterior y destruyó la luneta de un auto de un efectivo policial. Finalmente, el menor se retiró a su casa acompañado por los padres y una hermana. Por lo sucedido, el adolescente enfrenta una causa penal por resistencia a la autoridad. Pero esta no es la única investigación que lo tiene en el centro de las sospechas y, de acuerdo con las fuentes, es autor de numerosos robos, arrebatos y agresiones en la vía pública.
En cuanto al policía atacado, sufrió un pequeño corte porque la camisa amortiguó el certero puntazo del agresor e impidió que el cuchillo produjera un daño más grave.
"Este chiquito tiene varios hechos con armas", reconocieron las fuentes, a la vez que coincidieron en que "los padres no lo pueden controlar".