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Un ladrón pasará 8 años presos por un violento robo

Se trató de una banda que ingresó a una casa, maniataron a una familia y los amenazaron con armas. Sólo uno fue identificado y juzgado.

Hugo Matías Welke fue condenado el 31 de octubre a la pena de ocho años y seis meses de prisión por un robo que cometió junto a otras tres personas en un domicilio de la calle Los Plátanos de Cipolletti. Según la acusación una familia fue abordada mientras preparaban su equipaje, los amenazaron con armas, los maniataron y huyeron en su auto. El caso fue ahora revisado por el Tribunal de Impugnación quién confirmó la sentencia.

El delito fue calificado como robo doblemente agravado por ser en poblado y en banda, y por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada. También tenía un arma blanca. Los otros tres agresores no fueron identificados y sólo llegó a juicio como acusado el condenado Welke.

Según la acusación, los ladrones utilizaron un arma de fuego y un cuchillo para amedrentar a las víctimas. Se llevaron elementos de electrónica, vestimenta, documentación y un auto Toyota Corolla, en el que la familia estaba cargando el equipaje.

Según se conoció, al hombre lo maniataron y lo tiraron al suelo, y a la mujer la encerraron en un baño. Una niña que también estaba presente permaneció escondida debajo de una cama.

El tribunal que realizó el juicio y dictó la condena estuvo presidido por la jueza María Florencia Caruso e integrado por los magistrados Guillermo Baquero Lazcano y Marcelo Gómez.

Los jueces que revisaron y confirmaron la sentencia fueron Carlos Mussi, María Rita Custet Llambí y Miguel Ángel Cardella, integrantes del Tribunal de Impugnación.

“Se detectó por sistema de GPS que el vehículo, a pocas horas, estuvo estacionado en la casa del hoy traído a juicio, luego la huella dactilar de Welke en el baúl del vehículo de los denunciantes, que uno de los sujetos se llamaba Matías, casualmente el imputado se llama de esa manera; estos indicios lo ubican a Welke como uno de los autores directos, no hay otra forma de explicar el contacto físico que tuvo con el rodado y que además fue estacionado en su domicilio minutos después, cuestión que no fue controvertida”, expresaron en el fallo.

Además, se le secuestró un par de zapatillas que eran del denunciante.

El fiscal del caso, Guillermo Merlo, había solicitado al Tribunal de Impugnación que confirme el fallo con el argumento de que el planteo defensista se basaba en discrepancias subjetivas con la valoración de las pruebas realizadas por el tribunal que llevó adelante el debate.