Abel llegó en 1942 oriundo de La Pampa. En 1971 el doctor Alfredo Chertudi le cedió la Casa Peuser, edificio que había sido adquirido por el municipio para que funcione la Universidad Nacional del Comahue y se puso en marcha el museo.
Actualmente el edificio funciona en la vieja casona de Lucinda González Larrosa y cuenta con gas, que era uno de los pedidos históricos. Ya se pudo realizar la instalación de los calefactores y la pintura de reacondicionamiento. Según explicó Muñoz, el intendente electo, Aníbal Tortoriello, se comprometió a seguir aportando en la mantención del lugar a partir de un proyecto de museología en Cipolletti.
El lugar tiene dos salas de paleontología con piezas valoradas como únicas en el mundo, con réplicas y piezas originales. Allí también se encuentra el famoso dinosaurio Abelisaurus comahuensis, que significa reptil Abel, encontrado en 1985 en cercanías al lago Pellegrini, el Bonitasaurus salgadoi, Rocasaurus muñosis (encontrado por el actual encargado) y la serpiente Najash, entre muchas otras.
Erika Abel comentó con mucha emoción que fue un honor presenciar otro homenaje más donde quedó plasmado el nombre y la obra de su padre. "La base que dejó mi papá está siempre impecable gracias al director del museo", dijo. Destacó que ya no pasarán el frío que padeció su padre ya que cuentan con gas, y que el lugar debe ser utilizado por todos aquellos que quieran estudiar la ciencia porque cuenta con piezas paleontológicas de gran valor.
El lugar puede ser visitado de lunes a viernes de 8:30 a 12, y de 14 a 18 en la vivienda colonial, ubicada en el predio del Marabunta Rugby Club.