El presunto autor del asalto que derivó en la muerte del comerciante fue detenido ayer en un allanamiento que hizo la Policía a sólo dos cuadras del lugar del hecho. El sospechoso será sometido a una rueda de reconocimiento para luego ser indagado por la jueza Sonia Martín.
La medida se logró gracias a la información brindada por una clienta, que ingresó al negocio y que también fue asaltada por el delincuente. Con la descripción que aportó a los investigadores, se elaboró un identikit que ayudó a dar con el sospechoso. La colaboración de la sección Canes también fue esencial para seguir sus rastros e identificar su aguantadero.
Resultó que el delincuente, de unos 22 años, era buscado por otros robos ocurridos días atrás. Según declaró la única testigo presencial, ella entró a la tienda Lari-Li, ubicada en Brentana 480, y fue sorprendida por el joven. Éste la amenazó con un cuchillo, le dijo que no hiciera nada, se apropió de su celular y luego, huyó.
Mientras, la víctima fatal, identificada como Rodolfo Morales de 56 años, se encontraba en el baño maniatada. Apenas consiguió soltarse, mantuvo una breve conversación con la mujer, le preguntó si estaba bien y después le dijo que él se iba a encargar de llamar a la Policía. “Cuando la mujer se fue, todavía estaba con vida”, comentó el comisario Antonio Mandagaray, subjefe de la Regional Quinta.
Dos horas después, la testigo supo a través de los medios de comunicación que el comerciante había muerto y de inmediato, se presentó en la comisaría céntrica de Cipolletti.
Uno de los hijos de Morales comentó a la Policía que, años atrás, su padre había sido sometido a una cirugía de baipás porque sufría problemas cardíacos. En horas de la tarde de ayer se hizo la autopsia en la morgue de Roca y se estableció que el cuerpo no presentaba ningún signo de violencia por lo que todo indicaba que habría muerto de causas naturales.