Sus primeros pasos los dio en el Circo de la Familia Tejedor, donde aprendió los gajes de este riesgoso oficio. Ya entonces sobresalía por su destreza, hasta que un cazador de talentos posó sus ojos en él tras una presentación en Córdoba. A partir de entonces su vida cambiaría para siempre y comenzaría una meteórica carrera que lo llevaría por países de los más diversos.
La primera invitación que recibió fue para ir a Bulgaria. Después pasó por varias ciudades de Alemania, como Stuttgart y Dortmund. En esta última, justamente, fue donde batió el récord mundial junto a un grupo de osados motociclistas.
La prueba que le permitió alcanzar este logro consistió en 10 motos girando a gran velocidad en el Globo de la Muerte durante 45 segundos, superando holgadamente en tiempo a la marca previa.
Max, como lo conocen sus amigos y familiares, trabaja para Pinillo Motos, una empresa colombiana que vende este show a diferentes circos alrededor del planeta. Hoy se encuentran en Francia, donde desembarcaron con esta atractiva propuesta.
El joven es un orgullo para su familia, que a pesar de encontrarse a miles de kilómetros de distancia lo tienen permanentemente presente. En su casa, ubicada en la zona norte de la ciudad, muestran a quienes los visitan, fotos y recortes de diarios en diferentes idiomas que hablan de las hazañas de Max.