La Amistad dio un golpe de nocaut gigante y goleó a Centenario en condición de visitante 4 a 0, abriendo uno de los playoffs por el ascenso al Federal B en la Patagonia norte.
De principio a fin tocó en sinfonía el equipo cipoleño ante un multitud que volvió a copar el estadio neuquino, pero que se terminó retirando resignada ante tamaña superioridad futbolística sobre el impecable césped.
Sólo 3 minutos duró la paridad porque el visitante sacó a relucir el laboratorio semanal en un tiro libre en el que Manuel Gutiérrez asistió a Alexis Villacorta sobre la barrera y el centro del zurdo encontró a Nicolás Calani dentro del área para empujar al gol.
La visita demostró que la intención era manejar la pelota, y a Centenario se le complicó, no supo contrarrestar a un rival que a los 16 amplió el marcador después del desborde de Sánchez ante Martín Andrade y el centro para Romero que puso el pie para volver a sacudir la red.
El golpe de efecto al partido fue letal y en la que podría haber llegado el descuento para levantar al equipo neuquino apareció el enorme Guillermo Ferreyra para ahogarle el grito a Agustín Suazo a los 19.
En retirada de esa misma jugada que surgió desde un tiro libre al área, Simón Del Pino vio la roja por un golpe sin pelota a Facundo Pasqualini. En inferioridad numérica y con dos goles de desventaja, Centenario comprendió en menos de 20 minutos que la serie terminaría de ponerse cuesta arriba.
“Manejamos el partido. Sabíamos que la presión que iban a tener ellos podía potenciarnos si encontrábamos la pelota y el gol”. Manuel Gutiérrez. Conductor de La Amistad
17 es el horario del partido para la revancha, confirmada en el predio de los cipoleños.
Sobró un tiempo
En el segundo tiempo, Sánchez hizo el tercero a los 9 agarrando a la defensa en línea ante el largo pelotazo de Luciano Salomé.
Por festejo desmedido terminó amonestado y Pablo Parra tomó nota desde el banco y puso en cancha a Martín Lawreniuk, que a los 20 aprovechó un corto pase atrás de la defensa de Cente para volver a frustrar a Arregui.
Lo que siguió estuvo de más. El dueño de casa intentó acortar distancias para no tirar la toalla ante su propia gente y la visita valoró el gigante golpe en Centenario.