Las paredes de la ciudad están siendo impregnadas de memoria para que los cipoleños no olviden que hace 20 años atrás se produjo el crimen más aberrante en la historia de la región. El 9 de noviembre del 1997, María Emilia González, su hermana Paula Micaela y su amiga Verónica Villar salieron a caminar y desaparecieron. Dos días después fueron encontradas brutalmente asesinadas en un descampado al norte de la ciudad conocido como Los Olivillos.
El primer triple crimen fue un antes y un después para los cipoleños. La sensación de pueblo, de vivir entre conocidos y a salvo, desapareció para siempre. Y, además, el caso fue el primero de muchos otros femicidios que no se esclarecieron. Las mujeres ya no están y nadie sabe quién las mató ni por qué.
Con tres enormes murales se recuerda el primer triple crimen de Cipolletti, en vísperas de cumplirse los 20 años. De la mano de los artistas gráficos Elisa Algranati y Chelo Candia, el recuerdo de las tres chicas y el pedido incansable de justicia quedaron plasmaron en las paredes de la ciudad.
Uno de ellos se terminó semanas atrás sobre la calle Mariano Moreno, a pocos metros de las vías del ferrocarril. Luego se realizó otro en la esquina de Belgrano y Esquiú, y el viernes pasado finalizaron el último, en el ingreso a la Facultad de Ciencias de la Educación.
Todos estos murales tienen un objetivo en común: mantener viva la memoria, el recuerdo de las jóvenes y el reclamo de justicia completa para las tres víctimas del femicidio de 1997 y para las más de diez mujeres asesinadas cuyos casos permanecen impunes.
La pésima investigación del triple crimen desde un juzgado de General Roca impulsó la creación de la Cuarta Circunscripción, pero no permitió esclarecer el hecho.
Por la causa hay actualmente un único condenado, Claudio Kielmasz, aunque sólo por “secuestro agravado”. La hipótesis judicial determinó que más personas participaron del crimen, pero no lograron identificarlos y Kielmasz jamás reveló datos sobre el femicidio.
Actualmente, el condenado ya cumple con los años de pena necesarios para obtener salidas, pero hasta ahora la Justicia se los negó por el rechazo de la querella, que logró probar que se trata de un psicópata.