El conflicto con el sindicato arrancó el miércoles 13 de abril. En aquella oportunidad, trabajadores liderados por delegados de ATE ingresaron por la fuerza al municipio y generaron destrozos. Luego resolvieron cortar la ruta, prender fuego cubiertas y -según denuncia el Ejecutivo- amenazar a funcionarios.
El pico máximo de violencia se vivió ayer, cuando la protesta se trasladó a la casa del intendente, donde desde las 7 de la mañana comenzaron a quemar neumáticos y a disparar pirotecnia.
El pueblo de Cordero amaneció cubierto de una espesa nube de humo producto de las fogatas realizadas, que nada tuvieron que ver con el combate de las heladas. Desde el Municipio aseguran que con estas protestas el gremio busca "alterar el normal funcionamiento de los servicios públicos" que prestan.
También denunciaron que cuando personal municipal quiso trasladar la mercadería necesaria para el funcionamiento de los comedores escolares y comunitarios en los que se alimenta a más de 500 pibes diariamente, los amenazaron con quemarles los vehículos y romperles los vidrios.
Ante esta situación, Pita aseguró que seguirá manteniendo la política de un municipio de puertas abiertas, dispuesto al diálogo "siempre y cuando la protesta no exceda los límites de lo razonable".
Sobre la negociación iniciada días atrás, dijo que está esperando a la propuesta generada desde el Ejecutivo, que consiste en una mejora salarial y entrega en término de la indumentaria de trabajo. "Lo único que recibimos fueron cortes de ruta y quema de neumáticos frente al edificio municipal", concluyó el intendente.