Con las consultas a boca de urna anticipando la derrota que luego confirmó el escrutinio, en el búnker de Scioli hubo cautela apostando a que la provincia de Buenos Aires permitiera descontar. Sin embargo, el propio candidato cortó la agonía cuando salió a escena poco más de tres horas después del cierre de la votación. "Hemos puesto esfuerzo, tenacidad y voluntad para persuadir, pero el pueblo ha elegido una alternativa", manifestó.
Con el tono calmo que lo caracterizó durante años, Scioli le habló a Macri –sin nombrarlo- y le reclamó "que cuide los logros y derechos conseguidos para que el cambio sea superador".
Cuando el candidato salió a escena, se había cargado el 60% del escrutinio y la diferencia en contra era de poco más de siete puntos porcentuales. En caliente y sin los números finales, Scioli consideró que "la dinámica del ballotage" fue una de las claves por las que los argentinos se volcaron "por la alternancia".
Ante la silenciosa mirada de los cientos de militantes que llegaron al búnker, algunos incluso llorando, Sioli aseguró que seguirá en la arena política. "El rol será cuidar lo conseguido en estos doce años y agradecer los millones de votos que han acompañado", dijo el candidato antes de abrazar a su compañero de fórmula, Carlos Zannini, y dejar el escenario.