La mujer que llevaba las pastillas adosadas a su cuerpo es una docente neuquina militante, mientras que su acompañante tiene vinculaciones laborales en la provincia de Río Negro.
Al ser detectada, el sábado, la docente dijo que las pastillas no eran de ella y que las había encontrado en un tacho de basura. Además agregó que pensaba llevarlas a la Universidad de Chile, en Santiago de Chile, detalló la fuente aduanera.
Luego, la mujer se abstuvo de formular declaraciones al igual que su pareja.
La desconocida mercancía incautada fue sometida a análisis de campo orientativos para determinar si era una droga tipificada y descripta en la Ley Nacional de Drogas de Chile. Al dar negativos los exámenes, fueron enviadas a un laboratorio de mayor complejidad para determinar que tipo de droga era. Ayer, autoridades de la aduana develaron que eran pastillas de misoprostol, una droga utilizada para la inducción del trabajo de parto o directamente, en estadios tempranos (hasta tres meses), para provocar abortos.
La preocupación de las autoridades trasandinas pasan por dos vías: la primera es la del tipo de droga y los efectos que podría tener sobre la salud pública. Y la segunda es que se cometió una infracción aduanera y que, como ya se sabe, al ser una droga de venta en farmacias “estamos frente a un caso de contrabando”.
Denuncia penal
A partir de este descubrimiento, aún antes de conocer los resultados oficiales sobre la composición de la droga, desde la Aduana chilena anticiparon el inicio de acciones legales.