En el tercer paso a nivel, el de calle Rivadavia, no habrá barrera, sino que cada vez que pase el tren se apostarán allí banderilleros, quienes alertarán a los automovilistas y transeúntes sobre el pronto arribo de la formación. Para que tengan un lugar en el que guarecerse, ya se instaló una garita de grandes dimensiones, que curiosamente le da la espalda a las vías férreas. También colocaron en el lugar un baño químico para que los trabajadores tengan dónde hacer sus necesidades durante su jornada laboral.
Así, a tres días del regreso del tren, se sigue poniendo todo a punto. Todavía faltan las refacciones internas de la estación y la construcción definitiva de los nuevos baños.